El bicentenario en boca de todos


Por Jimena Albert

Dentro de la esfera mediática, existen siempre puntos contrastantes sobre lo que acontece en el mundo. Principalmente en el  ámbito social, existen situaciones que se ven reflejadas de forma diferente al mirarlas a través de distintos ojos.

Es así que el Bicentenario de la Independencia de México resulta interesante al  analizar lo que se dice desde fuera, vaya, en ocasiones incluso parece gracioso ver lo ciegos que somos dentro de nuestro país y lo equivocados e ignorantes que son los que no están aquí. Me dispongo a presentar un vistazo de lo que se ha dicho y los enfoques que se han dado a la que probablemente será la fiesta nacional más grande que viviremos jamás.

I.                    El País (España) “El Bicentenario más triste de América” por Pablo Ordaz.

Desde Europa la pedrada es más distante. Es claro que la noticia llega con ecos de otras agencias y fuentes que proporcionan información que se va deformando, aunque en realidad, es duro ver como lo que más resuena del otro lado del Atlántico es la información que incluso dentro del país buscamos ocultar.

Se habla a grandes rasgos de la situación general del país que reflejan un estado de desasosiego en todo el mundo.  Este país de 108 millones de habitantes -de los que el 49% sigue sumido en la pobreza- se dispone a vivir una celebración marcada por la violencia extrema de los carteles de la droga. Dejando entrever una concepción fatídica del estado en que nos encontramos los mexicanos. Sin embargo, contrastan de manera deslumbrante (y no en el buen sentido) las apologías que emite nuestro paupérrimo gobierno para proveer con armas positivas a la prensa internacional.

“Solo resaltan lo malo de México. Hablan de los Estados donde reina la violencia, pero no de los que viven en paz. Hablan de los 40 millones de pobres, pero no de los 60 que no lo son…”.

Felipe Calderón Hinojosa

El hecho es que México necesita claramente a más Leones Krauze y a menos Felipes Calderón que permitan ver la situación como es. México se encuentra sumido en una depresión crónica admite Krauze públicamente, sin escuálidas excusas para lo que nos está pasando como nación. Admite de frente nuestra imposibilidad como sociedad para afrontar la crisis, el desbalance social y la ya sobada Guerra contra el Narco, porque simplemente no tenemos las armas históricas para luchar por lo que creemos. Porque es triste, pero cierto, que Miguel Hidalgo hizo falta para convocar a una nación a discutir el mal manejo del país, pero hoy no hay Miguel Hidalgo que valga porque incluso en el extranjero se preguntan sobre el Jefe Diego, los reos desaparecidos, los inmigrantes asesinados, el gobernador de Tamaulipas y la situación en Nuevo León con mirada distante, temerosa y sin muchas ganas de decir las cosas como son: la cosa no está bien y no hay quien salga al quite para llevar a 200 000 000 de habitantes a una nueva revolución, porque nadie tiene, ni quiere tener la culpa de lo que nos está pasando.

II.                    The New York Times (USA) “Mexican Bicentennial Falls Short on Favor” por Randal C. Archibold.

Desde el punto de vista Estadounidense, nuestro vecino más próximo, y más atento, se describe completamente el estado de apatía que vivimos los mexicanos durante los festejos del Bicentenario. Dentro del marco de las quejas ciudadanas, menciona un hombre que paseaba por el Zócalo que “estamos de luto”, y éste es precisamente el sentimiento con el que  se identifica la población de nuestro país. Sin embargo, con una cita de Octavio Paz, el artículo descibe la personalidad del mexicano: “Cualquier ocasión para juntarse sirve, cualquier pretexto para detener el tiempo y conmemorar a los hombres y eventos con ceremonias y festivales.”

Y en realidad es así, los mexicanos, a pesar de todo, somos bien optimistas, aunque igualmente, existe una generación de estudiantes, representados por Ángel Ugalde, que llevan en la voz el resentimiento hacia los festejos. Ángel es estudiante de filosofía de 22 años que trabaja en un Starbucks de Guanajuato, el piensa que “todo es muy simbólico, lejano a la realidad, muy patriótico, cuando en realidad, los mexicanos no son así”.

No es muy difícil de distinguir el desdén y la pretenciosa exaltación que se expande por nuestro territorio y hasta el del vecino con motivo del bicentenario, basta con leer el primer párrafo del artículo:

“Hay camiones del bicentenario, caminos del bicentenario, el maratón del bicentenario, la canción del bicentenario, la biblioteca digital del bicentenario, el videojuego del bicentenario. Incluso está el pájaro del bicentenario, la montaña Torogon y la planta. Por supuesto que también está la extravaganza de fuegos artificiales, planeados para ser los más impresionantes que el país haya visto jamás”.

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