La fiesta brava: una tradición que se debe mantener


* Por Andrea Veytia

Aunque por muchos,  la fiesta taurina puede ser vista como una acto cruel y despiadado, en el que no se respeta la vida del animal, es en realidad una tradición de muchísimos años con un significado más profundo que el simple hecho de matar al toro.

Es todo un enfrentamiento, un reto a la pulsión de vida y de muerte tanto del torero como del toro, es una forma de vencer los miedos mas grandes, vencer los problemas, burlar a la muerte y salir fortalecido.

La tauromaquia en México, conocida popularmente como la “fiesta brava” es un reflejo de la tradición española en la que alternan varios toreros, paralelamente al desarrollo de la tauromaquia en México se establecieron ganaderías que crían toros de lidia los cuáles son caracterizados por su bravura, a la par de esto, el torero mexicano suele ser bastante reconocido entre la afición mundial.

La fiesta brava llega a México en el siglo XVI con la conquista de los españoles y  poco se ha modificado desde entonces, si en algo puede ser es en la afición y en que cada vez se han vuelto un poco menos sangrientas las corridas. En el país hay muchas fiestas que le rinden homenaje a esta hermosa fiesta a lo largo del año.

En México, para ser mas exactos en el Distrito Federal se encuentra “La Monumental Plaza de toros México,” mejor conocida entre la afición como “La México”.  El 4 de enero de 1942 se hace pública una convocatoria en la que se invita a arquitectos mexicanos a que envíen sus propuestas para una nueva plaza de toros. “Dicha plaza será grandiosa, con cupo para mas de 35,000 espectadores, y dotada con todo el confort y todas las comodidades posibles. Queremos que sea la mejor del mundo” se dijo. La plaza es una enorme obra de concreto adornada por estatuas de Alfredo Just que rodean todo el lugar.

Abrir  La México no fue nada sencillo ya que fue hasta 1946 que pasó todas las pruebas de resistencia por lo que pudo por fin estrenarse como es bien sabido por toda la afición taurina el 5 de febrero de 1946, todos los años se conmemora el aniversario de la plaza teniendo el mejor cartel de la temporada, ese año abrió con Luis Castro “el Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna en el cartel, con toros de la ganadería de San Mateo. 

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Cartel Inaugural

En México es toda una experiencia asistir a una corrida de toros, la tradición empieza desde antes de la corrida, los restaurantes aledaños a la plaza están retacados de comensales, que apenas terminen emprenderán una corta caminata hacia la plaza. Yo desde pequeña solía asistir a las corridas con mi abuelo, enorme aficionado a los toros, torero amateur de joven y miembro de la Asociación Taurina de México.

Al llegar a la plaza, las puertas se abren a las 4:00 pm en punto caminábamos hasta los lugares que siempre mantenía con derecho de apartado para la temporada en barrera o primer tendido dependiendo la temporada que se avecinaba. Siempre nos tomaba un gran rato llegar a nuestros lugares ya que debíamos siempre parar a saludar a los amigos y conocidos que se daban cita en la plaza para la corrida del día. Un lugar siempre lleno de famosos, políticos, deportistas y demás.

Al dar comienzo este majestuoso evento, primero salen los banderilleros quienes dan paso a los matadores, suena la trompeta desde el palco del juez y se da inicio a la corrida, en este momento  se escucha un grito al unísono proveniente de todos los espectadores ¡Olé! Los matadores se persignan piden suerte y saludan al juez. Normalmente son 3 matadores y 6 toros, dos por cada torero.

La corrida se divide en 3 partes llamadas tercios y 2 suertes que se distinguen por el toque de la trompeta. En el primero de ellos, el tercio de varas, el matador torea con el capote, a continuación salen los picadores, montados a caballo y se sitúan en cada extremo del ruedo pero sólo uno ejecutará su suerte dando unos puyazos al toro, el objetivo de esto es medir la bravura del toro y la manera de embestir que tiene, al igual que calmarlo un poco.

En el segundo tercio es el de banderillas, en donde los banderilleros clavan sobre el lomo del toro unos adornos llamados banderillas, varas de madera adornados con flecos de colores, con un arpón en la punta. La función de estas es avivar al animal.

El último tercio, es el tercio de muerte en donde es el mayor enfrentamiento del matador con el toro, aquí se torea con la muleta y no con el capote, para al final, tomar la espada y matar al toro con el estoque. Estos son los momentos mas difíciles ya que el torero debe lograr que el toro lo embista y aprovechar ese momento para clavar su espada en el corazón del animal, debe de ser muy preciso para que este tenga una muerte rápida.

Si un toro es muy bueno, puede llegar a ser indultado, se le perdona la vida. Al mismo tiempo la maestría de un torero puede ser recompensada si el público lo pide con el movimiento de sus pañuelos blancos. El que tiene la decisión final es el juez de plaza que decide si al matador se le otorga una oreja, dos orejas o dos orejas y rabo dependiendo lo buena que haya sido la faena.

Al terminar la corrida la plaza se empieza a despejar y es curioso notar como dependiendo de lo sangrienta que hay sido la corrida la gente sale mas agitada, mientras menos sangre hay, o más calmada, mientras más sangre hay.

La comunidad taurina es una comunidad muy peculiar en la que hay mucha camaradería, muchas frases propias y ya institucionalizadas, pero como es todo se puede hacer una diferencia en las gradas entre los aficionados y los villamelones, los primeros son los conocedores de la ciencia de los toros, los segundo son quienes fingen saber, pero en realidad no saben nada.

Como se puede notar, la fiesta brava es un espectáculo artístico que desde siempre ha provocado pasiones y discusiones, que es verdaderamente amada por sus aficionados pero odiada por sus detractores, pero que sea como sea, ha prevalecido a lo largo de muchos años y aunque ha sido prohibida en épocas como en 1867 por Benito Juárez, siempre se ha vuelto a instaurar porque es una tradición y las tradiciones son muy difíciles de erradicar.

El asistir a una corrida a la plaza es una experiencia magnífica porque solamente ahí es dónde es posible ver que una corrida de toros no se trata sólo de la muerte del animal, si no también de todo lo que precede a la vida del toro y a se enfrentamiento del torero, momento en el que los dos, son iguales.

Desde hace un tiempo se ha buscado por miembros de distintos partidos mexicanos y grupos de activistas que se prohíban las corridas de toros “por tratarse de un espectáculo inhumano que lastima físicamente a un ser vivo hasta provocarle la muerte.”

“Lo cierto es que es un espectáculo de un ser vivo que someten a una faena despiadada clavándole las banderillas y por último le provocan la muerte pinchándolo con una espada; eso seguramente a algunos les  gusta, pero desde mi punto de vista es una inmoralidad, es antiético”, insistió José Luis Muñoz en entrevista con Excélsior.

Al mismo tiempo, el legislador perredista, comentó  que los usos y costumbres no siempre son lo mejor para una sociedad que se presume civilizada y moderna. (Excélsior 4 diciembre 2010.)

A continuación se presenta una muy breve entrevista a Ma. Fernanda Ramírez gran aficionada de la fiesta brava:

La México

Andrea Veytia: Me encuentro en este momento haciendo una reflexión sobre lo que es la fiesta brava en México, la tradición que representa y la posible prohibición que enfrenta esta fiesta. Me podrías decir ¿por qué consideras que crees que esta fiesta se ha vuelto una tradición tan importante?

Fernanda Ramírez: pues porque es una fiesta que se ha venido haciendo a lo largo de muchos años y se ha transmitido de generación en generación, entendiendo el simbolismo y todo lo que representa.

A.V: ¿Por qué te gsuta la fiesta brava?

F.R: Pues en principio me gustó por mi familia, siempre ha sido tradición familiar desde chiquita, pero poco a poco conforme fui conociendo mas, le agarré un gusto personal sobre todo a las suertes del capote y demás actos que son verdaderamente hermosos. Es una fiesta con muchos sentimientos involucrados que te hace sentirte verdaderamente humano, se expresan todos los instintos mas básicos del ser humano.

A.V: ¿Desde cuando vas a la plaza?

F.R: desde hace mas o menos 13 años, osea desde que tenía como 10 años. Pocas veces me pierdo las corridas y la del 5 de febrero es prácticamente imposible faltar.

A.V: ¿Crees que es cruel la forma de matar a los toros?

F.R: No es cruel porque mueren rápido, de hecho cuando un torero mata mal al toro y le perfora un pulmón o algo asi al toro, los penalizan con multas grandes de dinero o con cárcel. Además de que estos toros se encuentran especialmente criados para esta fiesta. Esto también acompañado de todo lo que se involucra en la fiesta.

A.V: ¿Crees que están en igualdad de circunstancia el toro y el torero?

F.R: No estan en igualdad de circunstancia, pues uno es inteligente y el otro no, el hombre siempre tiene superioridad sobre los animales en ese punto. Pero si creo que a fin de cuentas de están enfrentando un enorme animal de mas de 400kg a una persona, lo que si lo hace un poco parecido.

A.V: ¿Qué opinas de que se prohíban las corridas de toros?

F.R: no estoy de acuerdo, porque es una forma de expresar arte, y además si no fuera por las corridas de toros estos animales estarían en peligro de extinción porque no estarían las ganaderías ayudándolos a subsistir.

Habiendo presentado toda esta información me gustaría proseguir diciendo que las corridas de toros tienen toda una simbología y todo un trasfondo que como bien dije a principio de este artículo, llama a la pulsión tanto de vida como de muerte del torero.

Veámoslo desde el punto en el que el torero, al ponerse el traje de luces, se está vistiendo de gala para enfrentar a la muerte o al problema mayor. El toro representa el problema, una gran masa negra, ya que así es como suelen presentarse los problemas a nosotros. A este problema no se le puede entrar de frente porque nos mata, se debe de analizar, medir, ir debilitando poco a poco, siempre habiendo la posibilidad de que sea mas fuerte que uno, al final cuando ya se le tiene medido y de cierta forma dominado es cuando uno, el torero en este caso, se le para de frente al problema y lo mata de una manera segura y dominante, con solo una estacada.

Es por esto que la fiesta tiene tanta afición, y se ha vuelto tal tradición, uno se ve a si mismo reflejado en el torero, uno quisiera ese valor para enfrentar los problemas, fuere el que fuere. La fiesta taurina es mucho mas que el matar al toro, es toda una experiencia, es un crecimiento personal, es un aprendizaje y una manera de ver la vida, quien vive y respira la fiesta brava, es un persona que puede amar a los animales que no le desea la muerte a los seres vivos si no que mas bien entiende el simbolismo detrás de las cosas, ve la profundidad del asunto y no se queda en la superficialidad de la muerte del toro, es por eso que quien no lo entiende y lo aprecia busca quitarlo y prohibirlo, pero recuerden las tradiciones no se el eliminan fácilmente.

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One response to this post.

  1. Posted by Emilia on febrero 14, 2013 at 10:39 am

    que estupidez!!! la inteligencia del hombre sobre el animal! solo vive y deja vivir y hacer sufrir a los demas.

    Responder

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