Irréversible: un minuto que muere en sesenta segundos


Por Daniel Pradilla de Bedout…

“No hay reloj que dé vuelta hacia atrás.”

-Ricardo Arjona

Caos. Vivimos en el desorden.  En lo confuso. Tanta confusión provoca que se nos olviden las cosas. Entonces recordamos. Entonces, quizás, comenzamos a considerar el valor del recuerdo. Todas estas ideas se agolpan en mi mente al evocar una película y preguntarme por qué causó en mí una impresión tan profunda y por qué permanece tan presente en mi pensamiento a pesar de que han pasado ya cuatro años desde que la vi por primera vez. Irréversible comienza en un infernal presente y se va creando camino hacia el inalcanzable pasado. La pregunta obligada. La pregunta que todos tenemos en mente. La pregunta del recuerdo. La pregunta del desastre. La pregunta de la melancolía. La pregunta irreversible: “¿Qué hubiera pasado si…?”

En la película francesa de Gaspar Noé Irréversible, una mujer es violada y su novio y ex-novio se embarcan en una frenética y desesperada búsqueda de venganza. Los eventos suceden en orden cronológico inverso, de fin a principio; las escenas son extremadamente explícitas; la cámara se convierte en otro personaje de la historia y su conducción fusiona movimientos aparentemente ‘anárquicos’ con cámara estática para generar un crudo estilo de  narración.

Irréversible es tan turbulenta que 20 miembros de la audiencia tuvieron que ser tratados con oxígeno cuando la película fue proyectada en el festival de cine de Cannes el 25 de mayo de 2002. Además, más de 250 espectadores decidieron abandonar la sala. Esta información aparece en No querrás verlo, la reseña del filme que publicó  el 11 de octubre de 2002, el crítico de cine, Eugenio de los Ríos, en el diario español El Mundo.

A pesar del rechazo de algunos, a mí esta película me hace reflexionar. Irréversible es un film que juega con el tiempo; que se asocia con la violencia para generar una reflexión sobre el mundo contemporáneo y el cine que en él se produce. Noé Gaspar presenta un aspecto ineludible de la persona: su muerte.

Crueldad de la imagen y miedo…

Desde el inicio de la constancia escrita en la cultura judeocristiana, el hombre ha llegado a matar por fines ajenos a su supervivencia. Desde los espectáculos homicidas del Coliseo romano que resultan vívidos sobre la forma en que la muerte y la violencia se pueden convertir en una práctica lúdica para un grupo de espectadores. La violencia se convierte en una experiencia visceral a través de representaciones icónicas. Se puede observar que el disgusto y el miedo son reacciones naturales del ser humano, que permiten una determinada supervivencia separándolos del peligro.

En su libro La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas, el escritor e historiador de medios de comunicación de masas, Román Gubern, afirma que el hombre, desde una edad muy temprana, busca de manera voluntaria provocar la vivencia del miedo, como forma de gratificación personal. Similar al niño que dentro de cualquier film entra asustado unos cuantos pasos en la recámara obscura como modo de juego. “Es una conducta que implica la búsqueda de una emoción violenta, cuyo placer es fronterizo con el placer erótico, tal como lo revela el cuadro de respuestas fisiológicas del sujeto: el escalofrío, por ejemplo, es una respuesta común al estímulo erótico y al miedo”.

El ser cruel…

Eugenio de los Ríos publica una reseña-reportaje, No querrás verlo, que rescata la polémica, el ambiente y, lo más importante, las diversas voces en torno a Irréversible. Es un recurso interesante para mi propio reportaje. “Irréversible es la película más impactante y perturbadora que he visto nunca”, comenta Thomas Bangalter, miembro del dúo francés Daft Punk y compositor de la banda sonora de la película. Esta declaración se encuentra en No querrás verlo. Bangalter continúa: “Vale, es inaguantable, es horrible, pero a Gaspar se le puede llamar cualquier cosa excepto fascista. Está claro que hay mucha violencia a lo largo del metraje pero, desde mi punto de vista, no es gratuita. Sí lo sería si de alguna manera fuera aceptable para el público. Sin embargo, en Irréversible te encuentras frente a unos hechos que no puedes asumir de ninguna manera, son imposibles de soportar. Eso es precisamente lo que sucede en la vida real, cuando los actos violentos te ocurren a ti mismo”.

Otra opinión (acerca de la película) que se presenta en el texto de Eugenio de los Ríos es la del director del programa Días de cine de La 2, Antonio Gasset Dubois: “Es lo más fascista y repugnante que he visto en mi vida. Le doy un cero. No me interesa nada. Me parece de una inmoralidad… No soporto que el linchamiento masculino se ruede con la cámara enloquecida y una puesta en escena delirante y cuando se trata de una violación femenina se deje la cámara muy quieta para que se vea todo divinamente. Luego la historia tampoco justifica ningún fin, es bastante vacía en el fondo. Creo en el derecho del espectador a la elipsis. Para mí supuso una agresión insoportable”.


El realismo demuestra la crudeza de una sociedad que sorprende y nos hace reflexionar sobre lo que somos, sobre nuestra identidad. La protagonista del filme, Mónica Bellucci, responde a la polémica generada por los medios de comunicación en el mismo texto de Eugenio de los Ríos. Señala: “No creo que la violación ni el asesinato en el club gay estén en el filme por oportunismo. Sinceramente te digo que ni Gaspar ni yo misma teníamos intención de crear controversia cuando diseñábamos la escena. Desde mi punto de vista, el debate beneficia más a la prensa que al largometraje, porque poner en grandes titulares ‘Salvaje violación’ de nueve minutos vende más periódicos que entradas de cine”.

La intolerancia y el racismo de la película presentan un contexto que pretende apegarse a la realidad de la época. La temática aborda cuestiones como la homosexualidad, el travestismo y el mismo sadomasoquismo.

En Irréversible, una de las escenas más crueles es la violación; se presenta de manera cruda y violenta, como una simple manera de narrar una situación mundana. El personaje de Mónica Bellucci sufre una violación de nueve minutos con la cámara estática; el cuerpo de la mujer lucha desesperadamente por librarse de su agresor. Posterior al ataque, el hombre le suministra una cruel y bestial golpiza. En No querrás verlo, Gaspar Noé comenta sobre la escena: “Ella (Bellucci) estableció el cómo y cuánto. Puso límites, pero no fueron muchos porque como actriz y como persona es una absoluta guerrera”. Otro suceso realmente explícito y violento es cuando Pierre, ex-novio de Alex, le aplasta el rostro a un hombre a base de golpes con un extintor de incendios. La película se convierte en una verdadera pesadilla de impotencia por no tener los medios para revertir el tiempo, convirtiéndose éste en uno de los peores enemigos de los personajes.

Como consecuencia de la estética gore, películas como Irréversible, que pretenden reflexionar sobre la violencia física y sexual, no se pueden digerir. El cine gore se recrea en las escenas de sangre y se centra en lo visceral y violento. Actualmente, la violencia ha dejado de ser contenido para convertirse en forma; siendo la sangre una percepción estética de la violencia. Como diría el director de cine franco- suizo, J. L. Godard: “No hay violencia, sólo el color rojo”.

En No querrás verlo se presenta un comentario del crítico cinematográfico de El Cultural, Sergi Sánchez: “La película me gustó mucho y toda la polémica me parece absurda. Parece mentira que a estas alturas del siglo XXI estemos quejándonos de este tipo de cosas. Me da la sensación de que si ahora se estrenara La Naranja Mecánica o Saló las pondríamos igual. Irréversible tiene un planteamiento lo suficientemente subversivo e innovador como para no pararse sólo en la apariencia de lo violento. Su estructura narrativa, la manera en que está planteada en planos secuencia, cómo van cambiando los movimientos de cámara, desde la confusión a la calma. Es una perfecta adecuación entre la forma y el fondo. Es bueno que haya películas así. El cine también tiene que servir para agitar conciencias”.

El presente en pretérito…

La reseña–reportaje de Eugenio de los Ríos nos mostró la polémica que Irréversible generó en el ámbito cinematográfico, pero la película también puede tener una lectura relacionada con un problema que ocupa a los filósofos: la percepción del tiempo.

En Irréversible la narrativa en reversa exhibe la forma en que el pasado interviene y media entre el espectador y el film. El regreso al pasado no es el regreso a un destino determinado; el espectado percibe, en cierto momento, que la historia hubiese sido distinta, por ejemplo, si Alex no se hubiese ido temprano de la fiesta. Al prolongar el deseo del público de conocer el pasado, el film de Noé sugestiona que es aquí y ahora, y no en un futuro virtual, donde la creación de algo puede suceder. El pasado se va creando poco a poco a medida que transcurre el film. La cámara que se mueve agresiva e hipnóticamente al inicio de Irréversible sirve para cuestionar el espacio y el sentido del tiempo del aparato. Este movimiento en el tiempo, dando vueltas hasta el inicio del día, se convierte en un objeto de interés temporal para el espectador.

Los bloques narrativos se mueven de forma lineal al tiempo que la narrativa trabaja en sentido opuesto (cronológicamente de futuro a pasado), sugiriendo que a lo que el espectador considera como presente, no se separe de su ya existente pasado. El presente se debe dividir en dos direcciones heterogéneas, una que se proyecta hacia un futuro mientras otra se dirige al pasado. Durante la escena de la violación, ese momento trágico es el presente, pero también lo es la reacción violenta del novio en Rectum, o del cuerpo de ella lastimado, o la venganza e incluso el fin del filme. Es decir, que el presente ya pasó a ser parte del pasado. Noé no pretende retomar el pasado, sino traerlo en existencia al presente.

La narración clásica de Hollywood presenta un método que va aniquilando al pasado, el cual es fácilmente olvidado a medida que el film reemplaza cada momento con un futuro más estimulante, más agitado y más deseado (el héroe vence al mal, gana el premio o se queda con la chica). Esta prolongación temporal depende de la no-presencia del pasado. En Irréversible, la narrativa en reversa presenta la idea de cómo el pasado interviene en el presente. El regreso al pasado no es un regreso a un destino determinado. El pasado deja de ser una entidad “arreglada” y se va construyendo a medida que transcurre el film.

Detrás de la contracción de una acción en el presente se encuentra la totalidad de todo el tiempo. La mañana del día en que Alex es violada, ella toma una prueba de embarazo que resulta positiva; sin embargo, la toma final nos genera una imagen que no se aprecia ni se siente similar a la secuencia anterior: los colores son muy brillantes y existe una aparente colocación de la imagen que se va alejando del flujo temporal del film. Alex está recostada leyendo bajo la luz del sol y la cámara comienza a girar sobre ella; la imagen se disuelve en una luz blanca y luego se realiza un corte a negro. Ésta es la fantasía del film (de Alex), sugestionando que quizá nada de lo que el espectador vio anteriormente (la venganza, la violación, etc.) es real. Cuando el film realiza un corte a negro y el espectador ve un último centello de luz blanca, es como transportar al presente visual el pasado fílmico.

Podemos instalamos en el pasado para buscar y actualizar los recuerdos, los cuales sufren una modificación al ser ‘transportados’ al presente. Aunque presente y pasado son contemporáneos, tienen diferentes realidades: el presente es algo actual y el pasado contemporáneo es virtual. Entonces lo actual y lo virtual son dos fases de lo real que coexisten bajo el mismo título, pero no simultáneamente ni de la misma forma. Lo actual se utiliza para designar el presente y el estado material de las cosas; lo virtual designa el suceso pasado, ideal e incorporal. El intercambio entre actual y virtual provoca la dinámica del tiempo como creación y diferenciación.

La imagen cinematográfica no únicamente libera movimiento, sino que permite explorar dimensiones no cronológicas del tiempo; entonces el cine se convierte en un campo de experimentación de diversas formas de temporalidad que generan nuevas experiencias perceptivas y formas de pensamiento. Como nota: Sobre el problema del tiempo y la narrativa vale la pena consultar a Paul Ricoeur.

Es importante escuchar otras voces, otras opiniones. Algunas son positivas y otras son negativas. Pero todas ayudan a enriquecer este texto. En el sitio Yahoo! Cine (España), el usuario ‘opintovillalobo’ comenta sobre Irréversible: “Una película que impacta por lo real, donde se observa a Bellucci como ser humano no como objeto sexual. La película trasmite las emociones de sus personajes, al punto de las nauseas, es fuerte, muy fuerte, conmovedora. Una película que es para ver sólo una vez, no por mala, si no por lo impactante”.

Por su parte, el usuario ‘salabbarcar’, escribe (textual): “Esta película es dura y cruel en su tema y lo que aborda, verla es para gente de criterio, pero más que todo que se enfoque en lo que trata, verla desde la perspectiva que se quiere mostrar, no se puede considerar una obra de arte en sí, pero es una película que muestra lo que nadie antes, es de imágenes y escenas frías y muy violentas, pero que estamos en un mundo tan violento, que a cualquiera puede sucederle una desgracia tal, en sí nos hace sentir repulsión y coraje e impotencia en parte como espectadores, si uno odia o detesta a los violadores, con esta película se acrecienta ese odio que se les tiene a los abusadores de mujeres o menores, como sea me parece una excelente película, ya que hace sentir, y eso es lo importante en una película o libro u obra, que el espectador se introduzca en ésta y sienta algo, y está bien lograda con ese propósito, pero es muy dura para verla con alguien porque es una película que no se puede disfrutar a menos que sea alguien un maniaco. Las actuaciones son muy buenas, el guión quizás carezca algo de veracidad porque en algunas escenas parece algo fantasioso sobre todo que una dama burguesa se meta a altas horas de la noche en el metro, y ahí es donde se puede cuestionar este guión, pero fuera de todo, en la vida real todo es posible que suceda y la violación es muy real, e irritable a los ojos de todos”.

Como curiosidad: Al final del film, Alex aparece recostada en el parque, niños jugando a su alrededor, ella leyendo An Experiment with Time de J.W. Dunnes (un pequeño detalle que puede transportar a Irréversible a otro plano). Dunne era un ingeniero aeronáutico británico que supuestamente, durante su niñez, tenía sueños proféticos y precognitivos de los que logró obtener un significado.  Su obra de 1927 plantea una teoría científica de la multidimensionalidad del tiempo, a la que describe como “Regreso Infinito” (regreso entendido como el acto de razonar inversamente); mientras el tiempo se mueve hacia delante, también se mueve hacia otras direcciones, reversando los eventos de nuestras vidas. El hecho de que Alex lea el libro de Dunne confiere un sueño lógico en Irréversible que contradice al título de la película. Entonces el espectador puede apreciar a Alex en su estado de gracia al fin del film, antes de que el tiempo se mueva hacia delante y la destruya.

Reorganizar límites visuales…

El argumento es directo, un estímulo vengativo y violento, donde un hombre hará lo que sea para satisfacer su necesidad de venganza. Las secuencias son extensas y pretenden imitar el tiempo real; paralelamente, los movimientos de la cámara generan intensidad, confusión, suspenso, éxtasis e incluso impaciencia. La cámara tiene ‘vida propia’; por ejemplo, durante la violación, se restringe a permanecer estática, provocando que el erotismo se transforme en angustia y dolor.

Aunque Noé concibió cada una de las doce escenas de Irréversible como una sola toma continua, el film realmente está compuesto de varias tomas mezcladas. Incluso la desgarradora escena de la violación está compuesta de la mezcla de dos de las sietes tomas realizadas por Noé. En las tomas, la cámara sigue hacia atrás a Alex hasta el paso subterráneo. En la mitad de cada una de las siete tomas, la cámara se inclina hacia arriba para mostrar un letrero que lee “Passagh”. Debido a las posibilidades de los métodos de edición, se puede mezclar digitalmente, a la altura de la inclinación, la primera mitad de cada una de las tomas con la segunda mitad de cualquier otra toma. Las opciones de Noé para seleccionar una combinación de imágenes se multiplican; en lugar de contar con siete opciones, ahora tenía cuarenta y nueve. Con esto, Noé pretende preservar la integridad de un espacio determinado y esconder los vínculos entre tomas para crear un sentido de pasaje ininterrumpido del tiempo y del movimiento dentro del espacio.

Por otro lado, la secuencia en la que Marcus y Pierre recorren el club Rectum en busca de Le Tenia (violador), está compuesta de porciones dinámicas de diversas tomas. Al existir mucha oscuridad, es más fácil cortar tomas y mezclarlas con otras. La mezcla de tomas para crear unidades artificiales más largas no pretende esconder las suturas entre los límites de un espacio preexistente (como en la escena de la violación). En esta ocasión, el director pretende crear un inquietante espacio virtual, no únicamente uno que no refleje una continua realidad física, sino uno en el que la idea del espacio continuo es irrelevante. La secuencia de tomas no se vincula con las exigencias de provocar un ambiente real en la pantalla, sino al contrario, las tomas arregladas digitalmente fabrican una orientación espacial que parece prácticamente imposible.

Los segmentos discontinuos dentro de Irréversible se vinculan mediante diversos movimientos de la cámara que producen la ilusión de proximidad espacial, ya sea enturbiando la toma para que la transición sea prácticamente invisible o realizando la transición mediante un elemento visual común, por ejemplo, una fuente de luz. Esta técnica genera una sensación desorientadora de tiempo, como si se retrocediera en el tiempo mediante saltos o deslizamientos de un lado del espiral (creado por la cámara) a otro.

El arte y lo político…

Gaspar Noé (Director)

Gaspar Noé comprueba la teoría de Jean-Luc Comolli, escritor y cineasta francés, donde se asegura que todo film es político a medida que es determinado por la ideología que lo produce (o la ideología dentro de la cual se produce). El arte en general tiene un discurso político. El mismo Gabriel Orozco, artista mexicano, considera que todo el arte debe ser político, ya que beneficia a algunos y a otros no. Orozco considera que si no fuera político sería muy aburrido. El cine pretende ‘reproducir’ la realidad, pero las herramientas y las técnicas cinematográficas son parte de la ‘realidad’ misma; y siguiendo con la misma idea, la ‘realidad’ no es otra cosa que una expresión de la ideología prevaleciente. Lo que realmente registra la cámara es la vaguedad de la idea dominante. El cine es uno de los lenguajes mediante el cual el mundo es capaz de comunicarse consigo mismo. Entonces desde que se realiza la primera toma, se reproducen las cosas no como realmente son sino que su apariencia es refractada a través de una ideología. Una película es una ideología que se presenta a sí misma, dialoga consigo misma, y aprende de sí misma. Irréversible es un film de ficción que presenta una perspectiva de la realidad de manera cruda. Mediante la provocación, el film no permite que el público permanezca indiferente. Otro usuario de Yahoo! Cine expone: “La peor película que he visto en mi vida, no me fui del cine por respeto, pero es la primera vez que voy al cine y tengo ganas de irme”.


También en Yahoo! Cine, ‘tin8online‘ comenta: “Nos parece estar ahí, donde suceden los hechos, y, por ello mismo, nos hace desear estar lo más lejos posible de ahí, donde suceden esos hechos. Y sin embargo suceden, y suceden en Francia, que está aquí al lado, pero suceden también en cualquier sitio. Y eso es uno de los mensajes que desprende el film: también te puede pasar a ti. Y es terrible. Irréversible habla del instinto animal de venganza del ser humano, de la rabia y las distintas formas de expresarla, de una sociedad tan podrida que pueden suceder cosas como ésa en cualquier esquina. Nos obliga a observar durante mas de 15 minutos, en plano abierto y fijo, a una chica ultrajada analmente sin la excusa rítmica, al fin elíptica, del plano corto y movido. Para más inri, su violador, en lugar de ser un encapuchado asocial y eyaculador precoz, es un encocado y arrogante chapero gay que improvisa una violación femenina ‘por probar’: Alex (Belluci) presencia una pelea de novios entre el chapero y su travelo en un paso subterráneo. Desafortunada testigo, el tipo la amenaza con una navaja, y luego piensa que no estaría nada mal montárselo con ella. Mala suerte. [Gaspar Noé] Da toda la impresion de ser un tipo con muy poca paz interior, porque su película está contada con las vísceras, desde la bilis, y no defraudará, sino que asqueará a los conformistas, mientras que puede llegar a traumatizar a los espectadores con cierto espíritu reflexivo”.

Cuando las voces se unen

Era un sábado y se percibían los últimos  rayos de sol. Entonces, por decirlo de alguna manera, era una tarde de sábado. Ocho personas (incluyéndome). Una película. “Esa película está muy loca. Es rara. Todavía no sé si me gusta o no”, comentó Manuel mientras se servía un refresco. Isabel y  Triana ya estaban sentadas frente a la pantalla. Santiago y Rodrigo platicaban del partido de fútbol que todavía no empezaba. Lorena y Alejandro llegaron unos minutos después. Entonces empezó Irréversible. Durante los siguientes 97 minutos ninguno de nosotros dijo nada.

“Está horrible. Asquerosa. Odié como se mueve la cámara, me marea”, dijo Lorena en el momento en que terminó la película. Triana comentó: “A mí tampoco me gustó. No porque sea un tema fuerte, sino que simplemente no me gustó. Es una ‘peli’ muy explícita. Pero es la típica película que le gusta a Daniel”. Isabel, por su parte, dijo: “Está horrible. La neta hubo un momento en que ya no la quería ver. La primera parte es demasiado explícita. Y la violación también”.

Definitivamente a las mujeres no les gustó. Ni un poquito.

Manuel se reía: “Bájenle niñas. En las noticias se ven cosas más asquerosas”. Santiago comentó: “La neta si está fuerte la película. Ni me gustó pero tampoco la odié. La verdad es que me da igual. Aunque creo que no la volvería a ver. Es de esas (películas) que con una vez está bien”. El único comentario positivo lo tuvo Rodrigo: “ La neta a mí sí me pareció ‘chingona’. Es super rara pero sí está muy padre. Es como algo diferente a lo que vemos en Hollywood. Es distinto. Es muy innovadora por las técnicas y las tomas”.  Alejandro también presentó su punto de vista: “Yo estoy con la niñas. Se me hace que la película tiene escenas explícitas innecesarias. El tema siento que no es lo más fuerte que he visto, pero la manera en que la película está hecha sí lo hace extremadamente crudo y sórdido”.

¿Para terminar?

Irreversible “porque el tiempo lo destruye todo”; porque la violencia no perdona; porque la venganza es parte de la naturaleza humana; porque el pasado no se recupera; porque el mundo no es perfecto; porque los minutos mueren cada sesenta segundos; porque los crímenes son reales; porque el amor no tiene época; porque tanto lo bueno como lo malo son parte de la realidad; porque la sociedad se destruye a sí misma; porque la vida se acaba.

NOTA: Se puede ver el trailer de la película en YouTube. Los requisitos son tener más de 18 años y contar con una cuenta (en YouTube).

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