Atando cabos


Todos los días nos enteramos de algo que tiene que ver con la “guerra contra el narcotráfico”, sobretodo porque hemos hecho que la información viaje rápidamente y a través de muy diversos medios, así ocurrió con la cacería de capos de la droga que comenzó con la muerte de Arturo Giles Becerril en los alrededores de Perisur, al sur de la ciudad; todo lo relacionado a la muerte de Giles no eran más que especulaciones, los periódicos tardaron varios minutos en confirmar que se trataba realmente de un accidente durante la persecución a un hombre relacionado con un gran cártel. Este incidente tuvo un especial seguimiento del periódico El Universal, más aun debido al eco que obtuvo la nota en Twitter.

Imagen obtenida de: Publímetro

Los cabos sueltos se ataron más tarde con la supuesta captura de Edgar Valdez Villareal alias La Barbie, un pez gordo en el crimen organizado, y claramente un objetivo del Estado. En televisión, Internet y periódicos comenzó a circular la fotografía de su captura y además, la novedad de que Arturo Giles Becerril, quien había muerto horas antes, estaba directamente relacionado con La Barbie. MilenioTV se encargó de dar un seguimiento especial a la captura de Valdez Villareal.

Imagen obtenida de: Historia y justicia/ blogspot

Había sido un día muy fructífero en la pesquiza de narcotraficantes. Lo que me resultó verdaderamente interesante fue la reacción de los medios y los analistas pues, de inmediato comenzó a circular la hipótesis de que el día en que se le había dado un fuerte golpe al crimen organizado, no había sido cuestión de una gran estrategia maestra, sino de una casualidad que el Estado no había previsto pero que aprovechó de manera significativa; dejaban todo a la suposición de que en realidad ni la Policía Federal ni el ejército tenían la mínima idea de dónde se encontraban Edgar Valdez Villareal y todos sus colaboradores, sin más ni más le quitaban todo el crédito y nuevamente los hacían lucir débiles. El hecho es que, casualidad o no, el Estado había resuelto la situación correctamente y tenía en sus manos a una pieza clave en su estrategia. Por desgracia, no podemos creer que nuestras fuerzas armadas sean capaces de idear una estrategia  para capturar a un capo con tal poder. Sería bueno analizar qué tanta oportunidad le estamos dando al Estado, el cómo sucedieron las capturas puede seguir siendo objeto de dudas, pero el resultado es visible.

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