Luces, cámara… Tarantino


Cine y acción, emoción y un peculiar estilo en comicidad, es parte de la experiencia que se obtiene a través de las películas de un genio de la sátira en cine, del realismo y la ciencia ficción, un director que rompe esquemas: Quentin Tarantino.

Imagen obtenida de: Carlos Prieto

Restaurante Big Kahuna, el espacio idóneo para un encuentro con Quentin Jerome, sí, el nombre que todos desconocen de este grandioso director de 47 años nacido en Knoxville, Tennessee. (¿en qué otro restaurante podría encontrarse sino en este?) Tan sólo se retrasó cinco minutos, eran las 8:35 de la noche, llegó como dicen comúnmente “elegantemente tarde”; no hizo entrada triunfal ni se esforzó por llamar a atención pero, el rostro y los gestos de Quent se descifran a metros de distancia, eso sí, entró saludando a algunas camareras que ya lo conocen porque él es cliente fiel del Big.

Imagen obtenida de: Taringa

Se paró frente a mí y se presentó, como si yo desconociera quién era, se sentó y buscó su cajetilla de cigarros pero se detuvo mencionando que no podía creer que tuviera menos de dos minutos en el lugar y ya quisiera fumar, ordenó dos cervezas y aguardó a que mi curiosidad despertara.

Quent, le dije, sé que tu nombre tiene una razón especial de ser, me encantaría que me contaras; Quentin soltó una risilla y aclaró que su nombre era el primer lazo que lo acercaba a las pantallas, “nací con eso, está en mis venas”, me contó que sus padres se inspiraron en el personaje de Burt Reynolds (Quint Asper) en la serie de televisión del oeste “Gunsmoke”. Tenía sólo unos minutos ahí y ya empezaba a sorprenderme, no esperaba menos.

No pude esperar a entender de dónde vienen las ideas más extrañas y a la vez más brillantes de Quentin, me apresuré a cuestionar quiénes habían sido sus maestros, su inspiración, y sorprendentemente me encontré con una verdad digna de Tarantino, aprendió a amar el cine mientras trabajaba en un videoclub, acomodaba las películas y era probablemente el mejor cliente del lugar donde él mismo invertía mucho tiempo trabajando.

No sólo se sintió involucrado con el cine por su trabajo en el videoclub, otra influencia fue su trabajo, a la cortísima edad de 14 años, en un cine donde proyectaban películas pornográficas y él era el encargado de acomodar a los asistentes. No pude evitar reír mientras me contaba los detalles de su trabajo, que según dijo, lo hicieron crecer y ver la vida con la realidad que requiere.

Abrió una cajetilla de Red Apple y encendió su cigarrillo con calma, admirando su Zippo, el mismo que siempre aparece en sus filmes… y me mantenía con alta expectativa, nunca podía descifrar que haría, que me iba a contar.

Mientras le daba la primer fumada a su cigarro comenzó a explicar lo complicado que había sido entrar a un negocio tan competido como el cine, lo duro que es no tener para pagar las cuentas pero seguir intentando, sobretodo porque el dejó de estudiar a los 17 años por lo que no tiene carrera de cineasta, “soy autodidacta, más que nada, pero conté con el apoyo de un buen amigo, Roger Avary, que estuvo ahí conmigo intentado entrar al medio, por él conocí al productor John Langley; aprendí mucho de ambos, ellos fueron mis maestros, sin querer”, contó la historia con serenidad, parecía ser el primer momento serio de la plática. Pero esa característica acidez al hablar apareció pronto, fue contándome cada vez sobre como logró ser el Quentin Tarantino del que ahora todos hablan. Comenzó con Reservoir Dogs, “el primer film de verdad” que llegó a la pantalla grande, por supuesto, Pulp Fiction es la primer película con la que todos comenzamos a hablar de él y de ahí en adelante. Para Quentin, Pulp Fiction representa el primer escalón en su éxito como director, sin embargo, ninguna de sus películas tiene tanto de él mismo como Kill Bill Vol. 1 y 2, aunque aclaró “no puede decir porqué, es muy personal”.

Imagen obtenida de: Cine Libre

Tarantino no sólo dirige, se define a si mismo como una persona de gustos variados pues dirige, produce, escribe los guiones de sus películas y, por si fuera poco, gusta de salir como extra. No se limita y lleva esas ocurrencias y acidez a cualquier punto que se lo permita. Con Unglourious Basterds demostró  su genialidad y fue candidato al oscar como mejor director, y no es la primera vez que lo nominan.

Ya me has contado un poco de tu vida como cineasta pero, ¿qué hay de tu vida personal? ¿Hay chica Tarantino?

Lanzó una mirada seria y luego una sonrisa traviesa, me dijo graciosamente “todos sabemos que chica Tarantino sólo hay una y esa es Uma, pero si quieres saber a quienes les he dedicado más que horas de trabajo, seguro que conoces a mi Sophie Fatale, Julie Dreyfus compartió conmigo más que el set de grabación, ahora somos buenos amigos, de mi relación con Sofia Coppola te puedo decir que la amé con mucha intensidad, tenemos mucho en común, ha tenido otras relaciones pero mejor que sepas que ahora soy soltero, amando el cine, como siempre”.

Imagen obtenida de: IMDb

Hablar con Quentin Tarantino es sencillo, ameno, las genialidades que se ven en pantalla son el reflejo de una mente ocurrente y revolucionaria. Es exitoso, loco y desafiante, cada cosa que hace tiene el sello Tarantino, ¡enhorabuena!.

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One response to this post.

  1. Posted by Mario on febrero 3, 2011 at 9:12 am

    Loco, tristísimo lo tuyo. Pero bueno, agradecé que taantino nunca va a leer esta idiotez.

    Responder

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