La Influenza y unos cuates


No recuerdo con gran exactitud qué era lo que iba a acontecer la semana del 23 de abril pero se que eran las vacaciones de la llamada semana santa o algún puente. Era el año de 2009, todo parecía ir correctamente, estabas en los toques finales para irnos a Acapulco al día siguiente saliendo de la universidad. El 23 por la noche se presentó un anuncio fuera de lo normal, el Secretario de Salud, Córdova Villalobos anunciaba la suspensión de clases en todas las escuelas del Distrito Federal y del Estado de México, lo cual parecía de otro mundo. ¿Qué estaba pasando? Era lo que toda la gente se preguntaba, aunque no vivieran ni en el DF, ni en Edomex sabían que la amenza estaba cerca.

Al escuchar este anuncio en la tele, todo pasó por mi mente menos el hecho de que nuestro fin de semana tendría un cambio sumamente radical, que las cosas no saldrían como lo habíamos planeado. Cuando vi el anuncio en televisión me encontraba en mi casa, con mis papás viendo la tele, como cualquier día por la noche; obviamente la noticia no se digiere fácil, lo primero que pasó por mi mente fue el que ya nos podíamos ir desde más temprano, como si lo que estuviera pasando no fuera un estado de alerta, próximamente nacional.

Quiero plasmar el punto de vista de tres personas por las diferentes reacciones que se tuvieron al anuncio, las cuáles en cierto punto llegaron a ser opuestas y marcan una diferencia en el impacto que tienen los medios en las personas.

El primero es el de la persona que escribe estas palabras, en lo personal me había dado mucho gusto el anuncio porque así nos podíamos ir desde temprano a Acapulco y en segunda nos podíamos quedar más tiempo de lo pensando, sí es que la cosa seguía igual en la capital. No me preocupaba realmente lo que ocurría, pensaba y sigo pensando que fue una exageración de la situación y que se trataron de lograr varias cosas al hacer la suspensión de labores a nivel nacional, a final de cuentas. Por mi parte, puedo hablar del asunto de la influenza como algo que no trascendió, que no entró en mi sistema y logró atemorizarme, siempre tuve mis sospechas acerca de lo real que fue el asunto. No me sometí a la utilización de tapabocas, ni me puse a realizar compras de “emergencia” como muchas personas pensaban que “el fin del mundo estaba cerca”. No les diré que nunca me veo asustado o asombrado por lo que dicen los medios, pero eso no sería más que mentir; la verdad es que está vez estaba yo más enfocado en que nos fueramos de viaje y todo saliera adelante como lo teníamos pensado.

Mi mamá, es otro de los puntos de vista que me gustaría externar, por el hecho de que ella era la que decía te vas o no te vas y la última palabra era de ella, así que jugaba un papel fundamental en la historia. Ella se encontraba conmigo en el momento en que vimos el anuncio de la suspensión de clases en la tele. Ella consideraba que lo mejor que podíamos hacer, era irnos del DF mientras podíamos y regresar cuando todo había pasado, al menos ya nos habíamos relajado y podíamos estar de mejor humor encerrado. Así que ella era uno de los principales apoyos que tenía para irme de la ciudad, pero no todas las personas pensaban de la misma manera. Ella siempre tuvo sus dudas de la existencia de la influenza H1N1 o “porcina”, como también fue conocida, siempre considero que fue una estrategia económica por parte del gobierno, desarrollo toda una teoría al respecto para justificar lo que estaba ocurriendo en el país.  No se dejó someter totalmente por los medios, pero sin embargo si se maravillaba por los reportes de las noticias en el país y lo que se estaba viviendo, pero a pesar de esto no se unió ni al movimiento de los tapabocas, ni de las compras emergentes de antibióticos, sino que buscó informarse para no caer en la situación que los medios planteaban como existente.

Al día siguiente, que nos encontrabamos en ruta para irnos de la ciudad, hacemos una parada para recoger a una de mis amigas, aparentemente todo marchaba de lo más normal, cómo si el anuncio de la noche anterior nunca hubiera sucedido. Nos bajamos un amigo y yo a tocar la puerta, cuando sale la mamá de mi amiga y nos dice que su hija no va a ir a ningún lado, al igual que nosotros, que nos olvidemos de nuestro pequeño viajesito. Intentamos hablar con ella y contarle porque pensabamos que era mejor irnos de la ciudad en lo que pasaba todo el asunto, pero ella no dejaba de mencionar lo que habían dicho en los medios y más importante aún, el secretario de salud, Villalobos. A pesar de que mi mamá intento hacer entrar en razón a la mamá de mi amiga, esto no sucedió, ella se encontraba convencida de que lo que había escuchado en las noticias era real y era algo que estaba sucediendo, que bajo ningún motivo iba a permitir que su hija siquiera saliera de su casa. A los pocos días nos enteramos que había mandado a su hija al supermercado a comprar tapabocas y varios garrafones de agua para poder sobrellevar la catastrofe que posiblemente se avecinaba.

Hoy después de casí un año y medio, hablamos con las involucrados acerca de la influencia que creen que los medios tuvieron en sus personas con respecto a todo lo que conllevó la influenza H1N1. Bueno primero que nada al estar escribiendo este texto me acordé de muchas de las cosas que sucedieron, así como todos los noticieros de la época y de que la influenza era de lo único que se hablaba. Me sigo arrepintiendo de no haberme ido a Acapulco y que se diera la suspensión de clases porque retrasó nuestra salida de la escuela y obviamente esto no es nada bueno. En cuánto a la influenza porcina, no creo que haya existido con la magnitud que nos fue planteada como una pandemia y demás. A la fecha sigo agradeciendo el no haber gastado dinero innecesario en tapabocas, medicinas y compras emergentes debido a la influenza, creo que no fui influenciado por los medios y me mantuve al margen, cosa que se puede deber por el bajo consumo de medios que tenía yo en ese momento.

Por otro lado hable con mi mamá sobre la influencia que cree que los medios tuvieron en ella, a lo que concluyó diciendo que cree que sí hubo cierta influencia por parte de los medios pero que no llegó al punto de alarmarse de la manera que lo hicieron otras personas, al punto de no querer salir de su casa y dejar de hacer sus actividades diarias. Qué hasta la fecha sigue dudando la existencia de la “pandemia de la influenza”, que cree que fue un plan maquinado por el gobierno para atentar contra la economía del país.

Y por último tuve la oportunidad de hablar con la mamá de mi amiga que en su momento había comprado todo lo que le decían en las noticias y que no dudaba por un segundo de la veracidad de lo que en ellas le presentaban. Ella considera que cuándo uno no cuenta con el tiempo de informarse o de analizar las cosas a fondo, uno acaba siendo presa de los medios y lo que en estos se presenta; ella cree que ella fue una de la muchas víctimas de este fenómeno. Qué no se arrepiente de haber hecho todo lo que hizo en su momento, porque dice que es mejor prevenir que lamentar.

Hay personas que cuentan con una gran habilidad para absorber todo lo que le brindan los medios, digo creo que sí nos podemos a justificar a todos creo que todo mundo saldría bien librado. Pero que muchas veces las personas que creen todo lo que le dicen en los medios es debido a la desinformación o el hecho de no querer corroborar lo que está sucediendo y se conforman con lo primero que les dicen; creo que debemos ser un poco más críticos con todos los contenidos mediáticos que se generan a diario.

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