Lydia Cacho en el CONEICC


Por Alejandra Meléndez

Lugar: Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, Centro de la Ciudad de México

Fecha: 6 de octubre del 2010

Hora: 8:00

Evento: CONEICC

Me bajé del taxi en la calle Donceles 33 de la Ciudad de México, justo frente al teatro de la ciudad. Como alumna de comunicación de la Ibero, esa mañana me dirigía llena de frío al día inaugural del CONEICC, acompañada de un aire de emoción y curiosidad por las conferencias que se iban a presentar. Fue un miércoles 6 de octubre en el que participaría en el congreso no como staff, no como planeadora, no como alumna invitado sino como camarógrafa para cubrir el evento por parte de la universidad. Camine hasta la puerta trasera del teatro y para entrar entregue mi credencial a seguridad, me dieron un marbete y acomodaron mi credencial junto a muchas otras de otros estudiantes de la Ibero que habían llegado como staff.

El grabar el evento con una Sony 270 desde el pequeño palco de la esquina del teatro dedicado a la prensa, me dejo apreciar con detalle la decoración y estilo clásico del teatro caracterizado por los bordes de las secciones con flores esculpidas. Tenia muy buena vista del público y del escenario del teatro que fue construido en 1917; la verdad haber ido a grabar al evento invitada por mi profesor producción televisiva I, me dio la ventaja de poderme “escapar” por un momento de mi carama hacia los mejores asientos para ver una ponencia en la que tenia especial interés. Las conferencias me entusiasmaban pero mi atención estaba sobre la exposición que daría Lydia Cacho, la periodista de la cual decidí escribir en este texto. Se que muchos alumnos e integrantes del público se sentían como yo, ya que cuando dieron las 11:30 y Lydia apareció en el escenario, el público le dio la bienvenida con aplausos y gritos de emoción.

Así como empezó su ponencia, yo estaba entre las primeras filas junto a mi maestra de periodismo Regina Santiago. Después de haber sido introducida por Gabriela Warkentin, Directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana; Lydia saludó al público y empezó a relatar parte de su historia profesional. Hablaba en un tono amistoso, como que si se encontrara ante un publico que conocía desde antes, el ambiente se torno relajado sin dejar de ser académico, fue un momento para escuchar la voz de una periodista llena de anécdotas y buen humor que ese día nos dejaría varios mensajes importantes. Lydia se paro de la silla que se había colocado al lado de donde permaneció sentada Gabriela  Warkentin y comenzó a contar cómo ha ido avanzando su carrera periodística y su papel como activista, aunque yo me atrevo a decir que es activista de naturaleza.

Caminando de un lado al otro y expresándose con las manos Lydia Cacho explicó que a los siete años se dio cuenta de las diferencias sociales nada fáciles de entender. En ese entonces su madre, sexóloga, activista y feminista llevo un día a Lydia y a sus hermanos para acompañarla mientras capacitaba a mujeres en materia sexual, fue así como convivió con el hijo de una de las capacitadas, un niño que también de siete años Lydia contó “Mi mamá nos ponía a mí y mis hermanos a jugar con los chavitos para entretenerlos.” Ella y el niño tenían varias características en común, aparte de la edad, su piel era del mismo color, sus ojos también, mexicanos, vivían cerca de la colonia Mixcoac de México DF, sin embargo existía una gran brecha entre ellos, una barrera que en primera instancia no los dejaba comprenderse ni compartir una realidad común. El niño no sabia leer ni escribir y la percepción que tuvo Lydia a los siete años fue que tampoco había agarrado un lápiz en toda su vida, ya que no podía dibujar cuando ella intentaba enseñarle en una hoja de papel. El escenario de pobreza desencadeno varias interrogantes en Lydia y nos contó que en ese entonces, al platicar con su mamá del tema ella le contestaba “si no te gusta ¿qué vas a hacer al respecto? Esto es la pobreza y tu tienes el privilegio de estudiar y ellos no (…) tienes que hacer algo de largo plazo para que estos niños y niñas puedan alimentarse, tener interés y la fuerza cerebral y emocional, puedan tener la vitalidad para apropiarse de su entorno, cambiarlo y convertirse en ciudadanos reales y no en lo que el poder los a convertido, en las sobras de la sociedad” acerca de estas reflexiones Lydia recuerda contándole a la audiencia “Hubo una época en la que la alucinaba los discursos de mi mama porque cuando tenia 14 años, mientras mis amigas tenían crisis amorosas yo tenia crisis existenciales”.

Ahora el tiempo ha pasado pero de una manera muy casual, Lydia externo cómodamente a la audiencia que tiene 47 años y 20 de ser periodista. Y hoy, años después de aquella experiencia de la infancia, en México y en otros países siguen habiendo muchas historias como las del niño que conoció Lydia cuando era pequeña. Hay grandes escalas de pobreza y hay poder. ¿De que poder hablaba la madre de Lydia muchos años atrás, el poder que “los a convertido (a los niños) en  las sobras de la sociedad”? ¿quiénes y porque tienen el poder? Me hago esas preguntas mientras escucho la grabación que hice de la exposición de Lydia en el CONEICC y la que estoy utilizando para hacer este texto. Realmente son preguntas que nos acompañan a lo largo de la vida y que probablemente no terminemos de entender pero que tampoco debemos de dejar de intentar responder. Estos temas rodearon a Lydia desde chica y ella habla de que en general “una necesidad emocional psíquica de hacer algo respecto a su entorno” la fue impulsando.

“Cuando pasaron los años y decidí irme a vivir a Cancún a los 23, empezar a ser periodismo cultural y escribir poesía, yo ya tenia muy claro que era activista, había una parte mía que tenia que ir resolviendo porcionalmente mi compromiso con mi sufrimiento, con lo que pasaba en mi entorno de alguna manera. Y mi manera de ser ciudadana fue convertirme en activista”. Lydia se trasladó a Cancún y mientras trabajaba en la radio cultural ayuntamiento, que hoy en día se transmite en el 105.9 de la FM, ella y su compañera de radio le hablaban a las mujeres acerca de sus derechos. Incluso tuvieron un par de vivencias en las que intervinieron para reclamar ante las autoridades los abusos de violencia en contra de la mujer. Un día se dieron cuenta que estaban utilizando el medio radiofónico irresponsablemente, su programa no era de denuncia y eso era precisamente lo que Lydia y su compañera estaban haciendo, por lo que encontraron otra forma de atención a las necesidades de la mujer. Lydia explica “Un día decidimos hacer algo, crear un refugio, pero en ese entonces era muy a la mexicana, lo mío… es mío, lo tuyo ahí te vez.” Otros refugios no quisieron darle a Lydia el modelo, las americanas si les ayudaron y finalmente fundaron el CIAM.

En el Centro Integral de atención a la mujer, Lydia expresa que ha presenciado la transformación de vida de las víctimas de maltrato y habla de que muchas han  encontrado libertad. Al escucharla pienso que hay muchas formas de definir la libertad, pero desde mi perspectiva pienso que al fundar el CIAM, Lydia también ha vivido un proceso de libertad personal cumpliendo como activista e investigadora. Digo lo anterior porque la libertad personal de Lydia se refleja en la libertad que demuestra al ejercer su profesión como herramienta para denunciar y luchar por el cumplimiento del respeto a los derechos humanos especialmente relacionados con la trata y prostitución de mujeres, niños y niñas; y es esta misma libertad reflejada en su trabajo la que la ha llevado a hacerse de enemigos y hasta estar en la cárcel.

La palabra “libertad” usada por Lydia mientras daba su conferencia, me hizo pensar parte de un texto sobre la libertad escrito por un profesor de la escuela de periodismo de Columbia. Después de recordar lo escrito por el profesor, quise citar sus palabras porque toca temas de los que Lydia habla durante su exposición: “La libertad es el tema central; la autonomía periodística es el valor más alto, y la persona que se somete al determinismo externo a ella se delata a sí misma, abandona su verdadera esencia y autenticidad. Desde luego, esta es fundamentalmente una postura existencial y, al enfatizar la importancia de la libertad, es válido decir que abogamos por un periodismo existencialista. Para todo periodista existe, sin duda, un imperativo de libertad. La libertad es la fuente misma del ser; el manantial del que brota la ética; el cimiento que sostiene conceptos afines como racionalidad, compromiso, integridad y responsabilidad.”
John C. Merrill

En fin, la libertad dentro del periodismo, como casi todo, tiene su costo. Lydia contó al público cómo fue detenida en diciembre del 2005, “Llegaron los policías de Puebla a las afueras de mis oficinas, cerraron la calle… yo crei que iban por un narco y era por mi.” El público se reía de cómo contaba Lydia su captura, personificando la anécdota y describiendo irónicamente el momento. Después de que la detuvieran en Cancún, los policías de Puebla trasladaron a Lydia hasta ese estado. Lydia explicó al público: “20 horas de tortura en un auto… la movilización de los medios me salvo la vida estoy absolutamente convencida”.  La periodista también pasó horas en una cárcel del estado de Puebla, se le acusó de cometer los delitos de difamación y calumnia en contra del Kamel Nacif; empresario del cual Lydia habla en su libro “Demonios del edén” vinculándolo junto con Jean Succar Kuri a casos de prostitución infantil y corrupción de menores en Cancún. Lydia siguió con su relato “Salí de la cárcel y decidí que iba a seguir estas últimas consecuencias.” Se enfrentó a la publicación de llamadas filtradas por el periódico La Jornada en las que evidenció un trabajo en conjunto del gobernador de puebla Mario Marin; Luis Casas, coordinador de finanzas durante la campaña a gobernador de Mario Marin y Kamel Nacif para lograr la detención y abusos en contra de la periodista por haberlos evidenciado en su libro “Demonios del edén”. Ella nos explicó “La (llamada) más famosa fue la de Mario Marin con Kamel Nacif, cuando le dice mi gober precioso y le ofrece unas botellas de coñac para agradecer infinitamente haber agarrado a esa periodista tal por cual y que le de sus coscorrones (…) esa fue la que mas se publicitó”

Lydia cuenta que esa llamada fue de la que más se supo pero que hay llamadas más importantes, una de ellas “Es la (llamada) de un periodista famoso de Milenio en aquel entonces, que estaba hablando por teléfono con Kamel Nacif vendiéndole la noción de cómo tenia que manejar a los medios para presentar la noticia de que yo estaba loca (…) desasido fácil, ya lo sabia mucha gente” estas palabras de Lydia de nuevo desatan risas y comentarios entre los alumnos y el público. Cuando escuchó esta llamada, Lydia reflexionó “Aquí hay algo que aprender. Los medios tienen un papel importantísimo para la democracia, sin buenos comunicadores y comunicadoras no hay democracia, los procesos democráticos y el poder social se debilitan cuando los medios están operando para la oligarquía o para las mafias”. Lo interesante son las pocas acciones ante hechos de intentos de manipulación mediática como estos, Lydia cuenta que el periodista de Milenio “Ahora ya esta trabajando como si nada en otro periódico y ya a le gente se olvido lo que hizo (…) que estaba operado no solo para él (Nacif) sino también para otros gobernadores de Chiapas, vinculándose con redes de pornografía infantil, pederastas y lavado de dinero”.

La última llamada de la que habla Lydia a todo el teatro de la ciudad y la cual piensa que es fundamental para un estudio de comunicación “Es la llamada que le hace Kamel Nacif a Jean Succar Kuri, el pederasta de Cancún que esta en prisión ahora donde le pide que le traiga unas jovencitas vírgenes y le insiste mucho en que sean vírgenes y le pide una de Miami y otra de El Salvador.” Durante una investigación posterior hecha por Lydia, ella descubrió que la joven salvadoreña llevada a Cancún para ser explotada sexualmente, fue asesinada y nunca se ha investigado ese asesinato. Se dirige al público diciendo “Yo ya sabia que habían muerto una de las jóvenes porque me lo dijeron otros investigadores, había un Ministerio Público extraordinario y otros policías honestos que nos ayudaron a descubrir todo”.

Esa llamada no solo movilizó al ministro de la Suprema Corte que estaba llevando el caso sino también los medios como la Jornada, El Universal y El Reforma. Lydia nos dice “es la llamada que menos importancia a tenido, (…) es importante que todas y todos los mexicanos la escucháramos para que entendiéramos que cuando un comunicador o un periodista quiere decirle al país que algo que esta sucediendo en pequeñas comunidades es algo que esta sucediendo en todo el país”. El discurso de Lydia se vuelve mas serio, el publico esta atento y ella continua, “Quiero aprovechar esta mañana, como soy bien peninche y pedirles a todas y todos de ustedes que vienen de diferentes lugares de la republica que escuchen esa llamada, que busquen la transcripción que la hablan en árabe (Succar y Kuri) con la intensión de que para que no se entienda lo que están haciendo. Lo que están haciendo se llama trata de personas, trata de menores con fines de explotación sexual comercial.” Con astucia y gracia para hablarle a los universitarios, Lydia planteó una gran problemática: La trata de personas, y lo ejemplifica para todos los que no están relacionados con el tema explicando el escenario de Kuri, Nacif y Marín. así como Lydia explica la situación, también cuenta la poca justicia que se tiene sobre este delito, “La SCJ, la PGR dijeron que no tenían suficientes elementos”, no se justicia sobre y Kamel Nacif ahora sigue haciendo negocios en Costa Rica.

La importancia de recalcar cada llamada se centra en los efectos que deja en la sociedad conocer hechos delictivos a través de una grabación, y el poder de difusión y denuncia que tienen los medios para hacerlo llegar a los ciudadanos.  Lydia explicó, “Si medios de comunicación hubieran tomado esa llamada como la central (la del tráfico de jóvenes), a la mejor yo no seria tan famosa… es lo de menos, pero a lo mejor todos ellos (Kuri y Nacif) estarían en la cárcel, y a lo mejor Calderón no se hubiera atrevido a que su gente negociara con Mario Marín porque era políticamente adecuado en ese momento.” Lo mencionado por Lydia se relaciona con la responsabilidad que implica ser un medio con función social y difundir lo que se considera de es de interés público.  Lydia siguió hablando de la problemática de la trata de personas y la violencia diciendo “Yo lo que creo es que cuando estamos en una posición como en la que estamos ahora en México tenemos dos opciones: miramos y entendemos que el miedo también es una elección y entendemos que ejercer violencia y someterse  la violencia también es una forma de elección.” Mientras escuchaba estas palabras de Lydia se me erizaba la piel,  pensaba en como muchos periodistas se someten a la violencia en forma de amenaza y por miedo dejan pasar la oportunidad para comunicar la verdad acerca de un acto violento. Sin embargo, me pregunto ¿que haría yo como periodista si me amenazaran? ¿como debemos de enfrentar esas situaciones si queremos hacer lo correcto editorialmente pero también sentirnos seguros? Pienso que estas preguntas siempre estarán presentes en el ámbito periodístico, pero que debemos de recordar que el deber de los periodistas es comunicar la verdad. Algunas veces la libertad de expresión y la verdad tienen un precio, pero no solo por eso se debe de dejar de trabajar por informar a la sociedad hechos de importancia, no deberíamos actuar a través del miedo.

Las agresiones y el miedo fueron una prueba para Lydia, nos contó de una de las veces que se ha juntado con Kamel Nacif en el juzgado. La periodista nos transporta con palabras hasta ese día del juicio “Estamos en el juzgado y Kamel Nacif esta sentado mirándome con una cara de odio y entonces empieza a enojarse y en la medida en que el se enoja yo estoy más tranquila y entonces empieza a gritar desesperado”. La agresión por parte de Nacif hacia Lydia llego al grado al que ella cuenta “El juez me pide que me mueva para que no me vaya a pegar Nacif porque estaba muy enojado en lugar de que sea al revés”. Lo que Lydia contaba, para mí era fácil de imaginar, mientras la escuchaba sentada en la banca del teatro me imaginaba las actitudes de Nacif cuando al escuchar las acusaciones en su contra, su verdad. Lydia se explayaba contando a la audiencia “yo lo estaba viendo parada ahí en un juzgado toda apretada y rodeada de medios y lo veía y decía: que pequeño que poca cosa es este señor, ¿no? (…) decía, mira nomás que miedo me tiene y efectivamente, tenia miedo porque era algo que el no conocía” Lydia se refiere a que Nacif no pensaba que era normal que una mujer mexicana se parara frente a un mafioso a decirle que lo que hace esta mal.  La tensión que paso Lydia en  el juzgado fue difícil pero ella cuenta que se decía a si misma “no me voy a asustar, no me voy a poner a llorar sino que voy a decir lo que usted esta haciendo esta mal, es un delito, usted es humano tomó elecciones (trata de personas) y yo no estoy dispuesta a aceptarlo y millones que me rodean y me apoyan tampoco”.

De nuevo entretenida por lo que Lydia tenia por decir, volteaba a mi alrededor y me daba cuenta del efecto que causaban sus palabras en el publico. Un teatro casi lleno en donde muchos estaban conmovidos e impresionados por la valentía de Lydia como periodista y activista.Lydia siguió contando acerca de sus encuentros en el juzgado y la segunda vez que tuvo un enfrentamiento en el juzgado fue con Succar Kuri. Era la primera vez que lo iba a ver en persona y contó acerca de ese hecho que una de las niñas victimas en el refugio que entonces tenia 13 años le preguntó “¿No tienes miedo ese hombre es muy malo? (…) deberías de escribirte en la playera algo así “no mas corrupción, no queremos a los pederastas”.

Entonces Lydia nos explicó que mando a hacer una playera que decía “no mas corrupción, no mas impunidad, no mas pederastas” y otra vez nos trasporta al día del juicio relatando, “Succar Kuri estaba ahí en los cristales impresionantes con esta energía de la cárcel que hay, yo muy discreta lo flasheé y se puso… Esta expresión de Lydia desato risas y aplausos en el público manteniendo el ambiente relajado con el que comenzó, el lenguaje y la forma de hablar de Lydia hacía que fuera entretenido oírla y fácil de digerir un tema complicado como la trata de personas. Ese día Lydia también fue fuerte, sin embargo enfrentarse a dar testimonios de experiencias de niñas que han sido abusadas puede ser bastante pesado para una persona, ella dijo al público “cuando salimos de ahí, en el camino hacia mi casa y desde Toluca al D.F. lloré todo el camino,  porque estaba muy movida por todo emocionalmente, tuve que hablar de las niñas y de los abusos, de cómo fueron de lo que me constaba.” Cuando escuché como Lydia enfrentaba juicios llenos de emociones, sus vivencias en los juzgados y la situación en la que lloró en el coche saliendo del juicio; me di cuenta que en el trabajo que ella desarrolla se da un acercamiento a los testimonios de las fuentes muy íntimo. Como investigadora y periodista, las víctimas de trata que ha descubierto Lydia le han contado sus duras experiencias, y en el refugio ha tenido acercamientos a victimas de violencia.

Por ejemplo, otro testimonio de otro tipo se dio con un niño del CIAM. Se llama Raúl y Lydia contó al público que un día llego al refugio, se acerco a Raulito y él le dijo “Oye si mi papa me metió al refugio tu lo puedes agarrar a patadas verdad” Lydia continuó explicando “me acerque y lo toque y se quito, y me dijo no me toques. Después descubrí con el psicólogo que Raúl no tocaba ni abrazaba ni siquiera a su mama, no se dejaba tocar por nadie y eventualmente le pregunte a Raulito que porque no le gustaba que lo abrazara su mama, o nosotras y yo pensé que no iba a poder expresarlo y me dijo: porque yo soy un perro y no tengo corazón” Lydia habló con el psicólogo del centro y decidió hacer una dinámica con Raulito: “se me ocurrió pintar un corazón de papel, uno con su nombre y uno con el mÍo y nos lo pusimos con un pin en la playera y dije todos los días te pones tu corazón y cuando no te lo pongas te acuerdas que tienes sentimientos y emociones”.

El tiempo fue pasando, Raulito seguía recibiendo atención en el centro y hubo un momento en que Lydia recibió malas noticias, ella cuenta que platicaba con sus colegas refiriéndose a los juicios contra Kuri y Nacif, “parece que a tal juez le dieron algo, parece a que fulanita la amenazaron, no sabemos si vamos a ganar, hubo una llamada telefónica diciendo te vas a morir descabezada”. Lydia expresó al público lo que sintió esos días y cómo Raulito hizo que pasara un momento muy especial “Decidí ir al refugio ese día en la mañana con muy pocas ganas la verdad muy triste, muy apachurrada muy cansada y de repente entro al refugio y viene Raúl (…) me doy cuenta que me abrazó la pierna, entonces me agacho y lo abrazo y me abrazo de regreso y le digo ¿Raulito tu corazón? Y me dice ya no necesito, ya tengo uno que es el mío”. Este testimonio del cambio que tuvo Raulito hizo que el publico se llenara de emoción, se escuchó la reacción de los presentes ante la historia. Lydia continuó que Raulito a través de las atenciones del centro y de su propia lucha, ya abrazaba a su mama y que estaba consciente de las emociones. Para terminar, Lydia platicó a la audiencia la siguiente reflexión “Si todo este país recortara un corazón y se lo pegar al pecho para recordar que somos personas, que tenemos emociones y que con la fuerza de la inteligencia y de la razón, de la verdad y de las emociones salimos a la calle y nos apropiamos de este país y nadie… nadie no lo puede quitar.”  A penas terminaron de pronunciarse las últimas palabras de Lydia, cuando todo el público empezó a aplaudir y hacer bulla, se escuchaban alumnos gritando en coro ¡Te amo Lydia!. Los aplausos resonaban por todo el teatro y siguieron exactamente por medio minuto, para todo esto, ya había una fila de alumnos esperando a hacerle una pregunta a Lydia, yo era la primera. Fueron cesando las bullas y aplausos hasta dejar que Gabriela Warkentin tomara la palabra para agradecer a Lydia su exposición y pedirle que nos platicara un poco de su último libro “Esclavas del poder”.

El día inaugural del CONEICC iba a la mitad y la exposición de Lydia había finalizado para dar paso a las preguntas, aquí les va lo que Lydia contó acerca de “Esclavas del poder”, un libro que les recomiendo por completo: “decidí hacer un mapa del mundo, conseguir dinero de las editoriales y aventarme a la tarea de a lo largo de casi seis años le di la vuelta al mundo (…) y publiqué esclavas del poder primero en España luego aquí  y ahora ya esta traducido a varios idiomas y justamente es eso, el libro explica como funcionan las redes globales de tratantes de mujeres como están contactando a las chavas  como las engañan”. Esta última publicación de Lydia refleja varios años de investigación en alrededor de 42 países y explica con detalle el proceso que se a desarrollado el mundo para que se de la trata de personas.

La explicación de Lydia terminó y yo me encontraba parada frente al micrófono, nerviosa y lista para preguntar. (A continuación les dejo una transcripción de las preguntas hechas por varios alumnos y alumnas con la respectivas respuestas de Lydia.) No puedo terminar este texto sin antes mencionar lo que sucedió cuando terminaron las preguntas. De nuevo Gabriela Warkentin agradeció la presencia de Lydia, quien se despedía por última vez de público, cuando yo, animada por mi maestra Regina Santiago, subí a saludar a Lydia con la intensión de hacerle una última pregunta. Mi intensión era interceptarla cuando las luces empezaran a desvanecerse para no “interferir” en la presentación, sin embargo, como muchas veces pasa, las cosas no salieron como las planeamos y de repente me encontraba en el escenario con Lydia Cacho y Gabriela Warkentin. Mis compañeros camarógrafos que cubrían el evento y pensaban que ya había terminado la exposición, se dieron cuenta que alguien había subido al escenario, encuadraron con las Sony 270 el momento y ahí estábamos las tres paradas. El publico al ver la situación se empezó a acercar al escenario y Lydia al ver la reacción de los alumnos que la llamaban y gritaban su nombre decidió bajar. Estaba junto a ella y  fue cuestión de segundos para que alumnos con sus cámara empezaran a retratar a Lydia, muchos querían una foto con ella, otros la abrazaban y querían hacerle preguntas. Sin querer y dejándonos llevar por la emoción del momento ya estábamos acorralando y apachurrando a Lydia, por lo que el staff intervino y finalmente Lydia amablemente se despidió de todos y todas subiendo al escenario para salir hacia los camerinos.

Preguntas.

Alumna: Alejandra Meléndez

P: Después de hacer una entrevista imaginaria ese día tuve la oportunidad de hacerle una pregunta a Lydia en vivo. Tu hablas de un cambio en la democracia, en cuanto a la corrupción y la impunidad ¿has visto algunas acciones que nos estés llevando a ese cambio, cuales podrían ser y como podemos como comunicadores iniciar?

R: Por supuesto hay muchísimos, hay varias semillas sembradas en todo el país, organizaciones civiles, en escuelas, en universidades.

Yo lo que creo es que no vamos a lograr nada potencialmente transformado hasta no parar, vernos frente al espejo y decir somos un país profundamente corrupto y hay una corrupción social brutal. El día que entendamos que no podemos seguir viviendo una doble moral individual y pretender que las cosas cambien, es decir si yo quiero que no haya corrupción e impunidad no voy a ejercer corrupción e impunidad. A lo largo de estos años, no tienen idea pero alguna vez les contare la cantidad de políticos que me buscaron para darme información que podía servir para haber ganado los juicios pero esa información tenia un costo y era un costo porque eran políticos que querían destruirse unos a los otros y la tentación era inmensa no voy a decir que no pero decidí no hacerlo, decidí seguir las guías que tenemos que seguir todas y todos. Entonces me parece que ese es el primer paso es decir, yo que hago y todos los días preguntarnos voy o no a cometer un acto de corrupción, tratar de convencer a un maestro o darle una lana para que te pase, comprarle la tarea al de junto, primero yo me reviso a mi y luego a partir de lo individual voy a lo colectivo  tratar de cambiar a los otros no funciona. Gracias, yo se quien eres, gracias leí tu entrevista.

Alumno: Víctor Hugo García

De la escuela de periodismo Carlos Setién

P: Quiero saber tu sentimiento es a que santo te encomiendas para estar viva  aplausos, hay mucha agresión a periodistas, 16 ha sido asesinados en este sexenio gente que pensábamos que era intocable la secuestran Fernández de Ceballos se desaparece como es que sigues viva, dijiste una frase que me toco bastante ir hasta las consecuencias, pero a muchos de nosotros nos hace pensar bastante, hasta donde es el limite entonce cual es tu limite.

R. Pues mira yo creo que me encomiendo a todos los santos y santas de todas las religiones del mundo porque hay gente que reza por mi en todo el mundo y eso funciona definitivamente algo esta pasando por ahí porque cada ves que alguien en una presentación me da desde un rosario hasta una madre Fátima, musulmanes,   cristianos católicos, judíos me siento muy protegida también tiene que ver con el amor  y nunca lo subestimo. Ahora físicamente hago mil estrategias de seguridad  como no se pueden imaginar desde cambiar de vehiculo a cada rato, nunca hacer reservaciones a mi nombre, Lydia cuenta que se metieron a la línea de su celular hubieran podido hacer una llamada. Y le hable a un amigo que es experto en la materia y me dijo salte ahora mismo de tu casa, incluso en un par de ocasiones he tenido que salir no solo de la ciudad sino del país y encontraron a gente a la que le había pagado para matarme afortunadamente tengo redes hasta en la cárceles de gente que es impresionante de que me he enterado que un preso va y le dice al director de la cárcel  le pagaron este cuate 15 pesos para que se eche a Lydia cacho y aquí esta el mapita y le enseña una servilleta con el mapa de mi casa y no lo logro porque un preso fue y le dijo esta señora es chida risas la otra parte es que hay una estrategia de seguridad muy importante que me tomo muy en serio cada vez que recibo una amenaza otra que … la desaparición de Lydia tendría un costo muy alto para el estado. Hay otra parte que es que muchos colegas periodistas dicen que yo me la paso diciendo que me amenazan porque me gusta ser famosa pero he dejado esa parte del ego y de las criticas hacia mi persona de lado porque a mi me gusta muchísimo estar viva osea la verdad que es muy padre estar viva risas. Y la otra es la emocional, la inteligencia emocional esta parte de estar comprendida por mi pareja que también es periodista por mis amigos y amigas que cuando llego con una complicación me dicen desahógate, estate tranquila vamos a bailar salsa mañana le sigues y esa parte es importante, tener claro que puede desahogarte que lo que yo hago no es por mi y hace mucho tiempo que mi persona se convirtió como en un símbolo de algo y entonces somos todos.

Alumna: Hola Lydia mucho gusto, una periodista de puebla, tengo la fortuna de goza de una beca del programa de democracia de la ibero.

P: ¿En tu experiencia cómo has hecho puede ir de la mano tu responsabilidad como ciudadana te limite y el de periodista otra, como conjugas eso?

R: Es una pregunta importantísima, la responsabilidad como ciudadana no tiene ningún limite, todos los días (…) en realidad hacer periodismo tiene implicaciones muy concretas, es decir tienes que  tienes que conocer bien, hay momentos en la que no vas a intervenir en la situación en la que te encuentras y vas a ir a cubrir la realidad, lo distingo claramente. Ahora, hay una cosa que se decía, cuando yo comencé a ser periodista recuerdo que tenia 23 cuando empecé las salas de prensa eran súper misóginas, es decir estaban llenas de hombres todos fumaban y las únicas mujeres en la redacción eran las secretarias o la amiga de alguno de los periodistas, entonces como las que empezamos a ser reporteras… tengo mil historias de compañeras que empezaban a hacer periodismo en Cancún y todos los maestros de periodismo en aquel entonces te decían no, el periodista es absolutamente objetivo, tu no te metes en nada, nada te importa, tu si lo matan mañana esa no es tu bronca, tu vas y cubres. Y yo decía eso no es objetivo eso es ojetivo risas!! Por supuesto que hacemos periodismo subjetivo, somos sujetos y desde nuestra subjetividad lo tenemos que hacer siguiendo las reglas clarísimas de la ética profesional, saber que lineamientos tienes como periodista, que momentos tu debes decir esto no se cubre  si te mandan a cubrir una guerra como en Chiapas o Irak o te mandan a cubrir algo muy concreto como la violencia militar en el norte de este país en chihuahua por ejemplo tu tienes clarísimos cuales son los elementos por si te mandan a cubrir  algo que tiene que ver con violencia infantil o violencia domestica familiar entonces  por supuesto que terminas involucrándote, es imposible no hacerlo. Es mas no puedes estar en periodismo sino te mueven las emociones de las personas de las que entrevistas además hay un compromiso ético. Cuando tu entrevistas a cualquier persona tu haces inmediatamente un contacto y un compromiso ético, esa persona te esta contando su historia y por haberse atrevido, si tu no sabes como cuidar a tus fuentes, como protegerlas y como narrar la historia respetando, puedes poner en peligro a las personas de las que tu estas entrevistando. Entonces por supuesto que tienes un compromiso personal con las y los individuos a los que entrevistas y la otra parte que es clarísima es que si tu cubriendo un reportaje de violencia domestica llega un momento en que sabes que tus prejuicios o tus principios se están anteponiendo a lo que hay que decir, y es un reportaje largo, lo que tienes que hacer es ser honesta y tienes que decir yo lo veo desde aquí y esto  es lo que sucede. En “Demonios del edén” lo pude manejar muy desde fuera pero en “Esclavas del poder” llego un momento en el que dije aquí esta entonces por eso metí mi diario dentro del libro, para decir esto es lo que yo siento y pienso aunque quienes explotan a mujeres y quienes están en Pro de la prostitución dicen esto y esto. Todas y todos tenemos prejuicios, todas y todos venimos de un contexto cultural acarreado y ese lo llevamos con nosotros para ser periodismo. Decir que eso no es cierto es mentira. Entonce es simplemente estar todo el tiempo muy consientes de nuestros prejuicios de nuestra visión del mundo y de lograr tener suficientes contrastes de opiniones para que el lector o la lectora o quien nos escucha sepa que están todas las luces puestas y que tu fuiste honesta para hacer tu trabajo bien.

Alumna: ¿Cúal es el papel y que actitudes debemos manejar como futuros periodistas, comunicadores, investigadores en un país en donde la libertad de expresión esta limitada?

R. Hijole, si supiera esa respuesta, ya hubiera vendido la formula. Pues volvemos a lo mismo, yo creo que para eso están estudiando, la universidad lo que les va a dar  son todas estas herramientas. Y ustedes con sus herramientas y una evolución ética y moral desde su visión personal van a poder hacer buen periodismo. Hay reglas muy elementales y Kapuscinski no se equivoco cuando dijo que el periodismo no es carrera para cínicos, si son ustedes muy cínicos y creen que las cosas no van a cambiar, que esto no sirve para nada, váyanse a vender coches o seguros, en verdad yo creo que justamente el periodismo y el buen periodismo es un trabajo contigo mismo el primer consejo  es entiendan que están enfrentando un país sumamente violento que la violencia es una elección que todos elegimos ejercerla y reproducirla o no si alentarla y si se ponen a estudiar Twister se dan cuenta de como alguien puede alentar la violencia, es un estudio interesantísimo. Y simplemente la otra es esa, es decir todos los días te tienes que preguntar para que soy periodista y si eres periodista para cambiar el mundo sigue adelante seguramente lo vas a hacer. El impacto que tiene un periodismo en las transformación social, políticas, económicas es fundamental.

Alumno de la Universidad de Juárez Autónoma de Tabasco

P: ¿Cómo le hacemos los estudiantes de comunicación, los periodistas por llamarnos de alguna manera para que estas que estas ganas de cambiar las cosas que consideremos que están mal. Puede ser la violencia contra las mujeres, la pobreza, 20 mil cosas se haga una constante en nuestra vida se una constante y que no se nos quiten porque nos amenazan, porque nos dicen párale nos ponen mil un obstáculos para que dejemos de denunciar, dejemos de tratar de cambiar lo que creemos que esta mal como le hacemos?

R:

Lydia: Cuando algo te apasiona y crees en ello. Te gusta el futbol?

Alumno: Si claro

Lydia: A quien le vas?

Alumno: Al cruz azul

Lydia: Yo soy chiva pero luego hablamos. Porque Pierda tu equipo le pierdes la pasión?

Alumno: No

Lydia: Porque no juega el cruz azul dejarías de ir a ver un partido Chivas a America, aunque chivas gane 4-0?

Alumno: No

Lydia: Entonces esa pasión, la mantienes cuando crees en algo cuando lo disfrutas, cuando sabes que te nutre en alegría por ejemplo el futbol. Pues es lo mismo, las pasiones elegidas cuado eres un buen periodista son esas con las que te atreves a mirar al otro y a la otra a los ojos y alguien por primera vez en la historia de tu carrera periodística se detiene y de dice gracias por lo que haces, a mi me paso cuando tenia como 25 años y escribí una historia sobre VIH sida con chavitos, me pagaban una miseria en el periódico no me quería publicar la mayoría de mis notas porque eran temas que no importaban según el director editorial y un DIA saliendo del periódico iba caminando unos siete chavos y me dicen ay oye tu eres Lydia la del periódico verdad, gracias por escribir mi hermano tiene VIH sida y nadie en Cancún había dicho que existía en México y ese día dije esta es mi visión, si algún día tu sabes que tienes una misión como periodista vas a ser muy buen periodista.



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