Lydia Cacho: periodismo con valentía y pasión


Por Alejandra Meléndez *

Llegué a Cancún una mañana despejada. Antes de aterrizar vino a mí el recuerdo de la emoción con la que antes había viajado hasta ese puerto para disfrutar de la playa con mis amigos y mi familia. Pero ese día de septiembre mi propósito era totalmente diferente; iba en busca de Lydia Cacho para charlar acerca de un Cancún y un mundo del que no se habla mucho, uno que refleja en sus calles la ambición y muchos defectos del ser humano: hablo del negocio de la trata mujeres, hombres, niños y niñas que está presente tanto en esa ciudad como en muchas otras alrededor del mundo.

Lydia Cacho con su último libro "Esclavas del poder"

Lydia, una periodista mexicana que se ha caracterizado por defender los derechos humanos con pasión y valentía, llevaba más de cinco años recabando información del tema de trata de mujeres. En el momento de comenzar a redactar estas notas, yo estaba ansiosa por conocerla y ya iba camino al CIAM, un centro integral de atención y refugio a las mujeres que sufren violencia intrafamiliar y abuso sexual. Ese era nuestro lugar de encuentro en el que yo esperaba que Lydia me revelara diversos detalles de la historia de su libro más reciente: “Esclavas del poder.”

Llegué al CIAM antes de la hora de la cita y me ubicaron en una sala de estar. No esperé más de cinco minutos y Lydia entró, nos presentamos y cuando menos sentí ya estaba platicándome acerca de porqué se creo CIAM Cancún. Como fundadora y presidenta del centro me explicaba que es resultado de más de 15 años de trabajo de campo de un grupo de mujeres comprometidas con las mujeres y que uno de los objetivos del refugio es educar, prevenir y erradicar todas las formas de violencia intrafamiliar y sexual. Le pregunté acerca de su último libro, cómo había empezado a investigar sobre la trata de mujeres.

Lydia me dijo que “Esclavas de poder nació en realidad con la primera entrevista a una mujer venezolana que rescataron en Cancún, víctima de trata por parte de una red internacional que estaban llevando a mujeres para ser explotadas sexualmente en México”. Supe entonces que ese fue el detonante para que Lydia empezara a indagar acerca de las redes de trata de personas. Ella me explica que cuando acudió a las autoridades para buscar antecedentes, se dio cuenta que ocultaban información y eso dio paso a investigar por otros medios.

La entrevista realizada por Lydia a la joven venezolana se convirtió en el impulso para seguir con su trabajo de investigación durante seis años. Me dice: “Logré entrevistar tanto a víctimas como a tratantes de diferentes países, niñas de 8, 9 años que son explotadas desde los 5 y 6 años. Fue muy  impactante la manera en que siguen creyendo en el ser humano. Me dieron muchísimas ganas de publicar este libro para contarle a la gente que a pesar del dolor pueden convertirse en sobrevivientes” (Lydia Cacho 2010). Debo mencionar que su libro había sido presentado días antes, el 20 de agosto en el World Trade Center de la ciudad de México.

Actor Diego Luna, Comunicadora Carmen Aristegui y el Escritor Juan Villoro durante la presentacion de "Esclavas de poder"

Mientras Lydia seguía dándome detalles de lo que vivió durante su investigación ya nos encontrábamos caminando en el jardín del CIAM, junto a un mural con dibujos de mujeres y niños. “Uno de los países que más me impactó fue Japón… una cultura que oculta niveles de violencia psicológica y esclavitud emocional de las víctimas. Otra cosa que me impresionó muchísimo fue una entrevista a una tratante en Tailandia, al final logré sacarle la historia de cómo fue abusada en la infancia”. Por lo que Lydia me explicaba, sé que su investigación identifica el trasfondo de la trata, las verdaderas razónes que permiten que se movilice a cientos de mujeres entre las fronteras del mundo. Fueron muchas las entrevistas que realizó, 42 países recorridos y en total 175 investigados a través de informes de la ONU, la Organización Internacional para las Migraciones y el Departamento de Estado Norteamericano.

CIAM Cacún

Lydia cuenta:  “Lo que decidí fue seguir la pista de las mujeres que eran traídas de un país a otro”. Para entender cómo funciona la trata de personas era necesario revisar las rutas de cómo las compran, quiénes las venden, quiénes abren las rutas y cómo lavan el dinero. En la investigación siguió la ruta de redes internacionales de trata como, por ejemplo, los Yakusas japoneses que trabajan en Tijuana. La periodista detectó que las mafias internacionales, las aerolíneas y los cárteles de droga están vinculados con los tratantes de mujeres y contribuyen a ese tipo de negocio. Los cárteles de droga les venden a los tratantes las rutas para cruzar fronteras, se pueden transportar drogas al mismo tiempo que se transporta a las víctimas de la trata que llegan a un millón y medio de personas que en gran parte son mujeres, niñas y niños. La ruta del opio es actualmente el camino común identificado por Lydia para trasportar mujeres provenientes de Asia. La ruta empieza con las amapolas que crecen en una zona que va desde Asia a Turquía, es cultivado por tribus tailandesas que lo venden para ser procesado a heroína. La droga es transportada por tres diferentes rutas para llegar a Europa central, (extraído de blog “información y análisis global” escrito por Ugo Olcese) es probable que estas mismas rutas sean utilizadas para transportar a personas con fin de explotación sexual.

Me costaba imaginar a Lydia viajando por tantos países en búsqueda de información  para su libro. ¿Como había logrado entrevistar a fuentes directas?  Supe que no fue una tarea fácil. Lydia señala: “Entrevistando a algunas sobrevivientes de prostitución forzada, argentinas, uruguayas tuve que asumir personalidades y disfrazarme”. En Cancún la periodista se hizo pasar por prostituta de alto nivel para entrar a un sex club de prestigio y poder indagar sobre la forma en que se manejan estos lugares. Cubrió con pelucas su pelo negro con el fin de no ser reconocida y fue maquillada por un profesional para encubrirse varias veces. Aunque esto no fue todo, tuvo que asumir parte del papel prostituta. “La otra cosa -dice Lydia- fue subirse a bailar en estos lugares en donde hay tubo… Toda la experiencia de haber entrado con las jóvenes, estar ahí con las mujeres y ver la ansiedad que ellas tienen, la droga que se ponen, el alcohol que se tiene que tomar. Todas estas historias que nos cuentan de que se sienten empoderadas y que ellas tienen poder por sobre los hombres, todo eso se vino abajo”.

La periodista cuenta que los clichés que se tienen acerca de estos lugares se rompieron por completo cuando ella visitó esos sex clubs de forma encubierta y que la mayor parte de estas mujeres se someten a ese trabajo sin disfrutarlo. Lydia también se difrazó de novicia para recolectar información en La Merced, un barrio de la ciudad de México en donde está presente la prostitución y trata de mujeres.

Fueron esos acercamientos a las fuentes los que llevaron a Lydia Cacho a poder fundamentar concretamente una de sus mayores conclusiones, que la gran parte de mujeres que trabajan como prostitutas no lo hacen porque lo buscaron y que son muy pocas las personas, hombres y mujeres adultos que se dedican a la prostitución libremente, por decisión propia.

Lydia rescata en su libro que es necesario un diálogo profundo para determinar la diferencia entre prostitución y trata de mujeres, la legalización de la prostitución en este momento significaría impulsar la trata de personas.

El tiempo se terminaba y yo estaba fascinada de escuchar algunas de las vivencias sobre sus viajes e investigación que Lydia reproduce en “Esclavas del poder”. Me di cuenta que la presencia de la sociedad civil junto con activistas como Lydia Cacho es de gran importancia para lograr proyectos que buscan respaldar la dignidad de las personas.  La investigación es básica para la discusión de fenómenos dentro de un país y me parece que valió la pena conocer a Lydia Cacho y tenerla como ejemplo de un periodismo con sentido y función social.

* Este texto es una entrevista ficticia. Todas las citas entrecomilladas están tomadas de diversas entrevistas concedidas por Lydia Cacho y que están publicadas en internet. También hay citas de su libro. El objetivo del ejercicio es acercar al lector al pensamiento de la entrevistada.

Lydia Cacho estará en la inauguración del encuentro de escuelas de comunicación CONEICC que tendrá lugar del 6 al 9 de octubre de 2010 en la ciudad de México (Teatro de la Ciudad y Universidad Iberoamericana). Visita la página.

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One response to this post.

  1. Posted by Edgar Melendez on septiembre 23, 2010 at 10:35 pm

    Excelente idea para transmitir el mensaje. En un principio realmente pense que habia sido una entrevista cara a cara. Tema muy dificil, sinceramente la mujer es tratada como una mercancia de consumo, para la cual existe una alta demanda. Es cierto que se necesita una muy baja autoestima para servir de objeto sexual, pero la pobreza, la falta de educacion, hacen que los ninos sean explotados. Te felicito por seguir trabajando en temas muy impactantes y complejos. Sigue adelante. Voy a conseguir un ejemplar del libro como apoyo a una causa noble.

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