El Primero y El Último.


Por Mayte Lara Ruiz

NOTA: Relato de Ficción

Deseo saludar cordialmente a todos los seres que serán testigos de las palabras que a continuación plasmaré en esta insignificante y blanca hoja de papel. Aquellos que tengan el privilegio de leer sobre los acontecimientos que de manera imprevista me envolvieron podrían caer en las garras del escepticismo, a pesar del peligro existente,  quisiera dejar claro que no se encuentra en la lista de mis intereses el persuadir a los estudiosos sobre la veracidad de la naturaleza de los sucesos experimentados por mi humilde alma.

Comenzaré entonces por dibujar el escenario responsable y delinear las características de las experiencias que, en conjunto , transformaron profundamente el paisaje de mi existencia.

La agrupación de aquellos hechos, tomaron forma en el rojo salón del viejo Teatro de La Ciudad de México; me encontraba yo, naturalmente envuelta, en la perfumada soledad que suele saturar el aposento cuando arriba el anochecer. Mi persona se hallaba en ese sitio a causa de la obligación que, como directora de teatro, he cargado dolorosamente durante un periodo de tiempo que rebasa los 30 años. La razón principal de mi alojamiento tardío en aquél sector del teatro, residía en el gastado intento de montar en escena el afamado libreto profano célebremente conocido con el nombre de  Jesucristo Superestrella.

La escenografía, impecablemente colocada,  que más tarde acogería a aquél espíritu visitante; recreaba el doloroso momento de la crucifixión de Cristo. Mi ser, en batalla con él mismo, se encontraba negociando los detalles de iluminación para ambientar la atmósfera terrorífica de aquella ocasión histórica… cuando de pronto la gran puerta del salón, sellada por circunstancias de desamparo, comenzó a retumbar de manera detonante. En aquél instante mi cabeza fue cede de maldiciones abstractas que rompieron mi concentración hasta tal punto que de mis labios nacieron blasfemias  propias de un ser inculto, a pesar de mi cólera; los golpes no cesaron y por lo consiguiente me ví obligada a envolverme en la aventura de averiguar el imprudente germen responsable de la  suspensión de mis tareas.

Después de una larga caminata por el pasillo, alfombrado extrañamente con figuras barrocas, llegué a mi destino y bruscamente abrí la puerta para encontrar que el azar me había colocado frente a frente con un joven de celestial hermosura quien, después de mirarme profundamente a los ojos durante más de cinco minutos, en una voz sinfónica mencionó mi nombre completo y me cuestionó sobre la posibilidad de audicionar para representar en escena el papel de Jesucristo. Mi alma impresionada y en parte seducida por la presencia del muchacho, no dudó en aceptar la propuesta y por causas inefables inmediatamente lo invité a subir al escenario. Una vez instalada su fina figura en el contexto, a pesar del nerviosismo, no se me escapó notar la bella caracterización que  el buen mozo había construido a partir del personaje, pues; llevaba la túnica blanca, el ondulado cabello cobrizo a la altura del cuello y las barbas perfectamente ajustadas a la forma tan delicada de su rostro.

Mi persona, sujeta en una butaca, se hundió en una especie de hipnosis consciente y mis sentidos alterados, sin embargo, no precisamente desprovistos de alarma; comenzaron a elevarse a un estado de absoluta sublimación y  comencé por preguntarle, basándome en el libreto, quién era él y me respondió:

“ Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida[…].”[1] “ Yo soy Hijo de Dios”[2]. “Yo soy la puerta” [3].“Yo soy el buen pastor”[4].

Después de una corta pausa proseguí a preguntarle si acaso era él Cristo, Hijo del Bendito y me dijo:

“Sí, lo soy. Y verás al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder, y venir entre las nubes del cielo”.[5] “ Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.[6]

Durante su discurso, mi piel se saturaba de escalofríos y mis pupilas, hipnotizadas por la luminosidad incandescente de aquellos luceros que portaba como ojos, se impregnaban de gotas saladas.

Prosiguiendo con dicha entrevista y tratando de disimular mi estado, interrogué al muchacho sobre su misión en esta Tierra y el mensaje que deseaba transmitir a la humanidad; sobre lo anterior replicó de regreso:

“ Yo […] he venido al mundo para dar testimonio de la verdad […] el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. [7] Todo el que es de la verdad, escucha mi voz. [8]” La palabra que escucháis no es mía, sino del Padre, que me ha enviado”.[9] “El  Padre está en mí, y yo en el Padre.”[10]

“Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos , y ustedes son mis amigos si cumplen lo que les mando.”[11] “Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los odien, bendigan a los que los maldigan, rueguen por los que los difamen. [12]

Sobre su anterior conferencia, la cual causó temblores en mi interior,  agregué a mis inevitables preguntas cuáles serían las recompensas de seguir sus mandamientos, a esto el joven me contestó lo siguiente:

“Bienaventurados, los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Felices, los que lloran, porque recibirán consuelo.

Bienaventurados, los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Bienaventurados los compasivos, porque obtendrán misericordia.

Felices los de corazón limpio porque verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.

Dichosos los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.

Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el Cielo.” [13]

“ Por tanto, el que ignore el último de estos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos”.[14]

Una vez que la divina estatua había terminado de predicar tan espléndidas palabras, miró a su alrededor elegantemente y clavando su mirada en aquella cruz de madera , la cual se levantaba en el centro del escenario, enunció lo siguiente: “ Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”[15] En seguida se dio la media vuelta, se encontraron nuestras miradas y lentamente bajó del escenario dirigiéndose hacia la salida del salón; después de varios minutos mi corazón reaccionó y como un relámpago pausé sus pasos para llegar a él y rogar que me diera su nombre, pues evidentemente a consecuencia de tan pulcra actuación había obtenido el papel del protagonista de la obra, como réplica a mis súplicas el muchacho tocó mi hombro y en una voz tranquila me respondió : “ No temas, soy yo, el Primero y el Último”[16] y “porque me has visto, has creído. Dichosos aquellos que han visto y han creído.”[17] Y así como el viento que llega y se va en cuestiones de microsegundos, aquél ser tan divino, quien había dejado mi alma repleta de gratas emociones, dejó a mi persona rodeada de vuelta en aquella perfumada soledad y atada de nuevo en alguna sucia butaca del teatro. Momentos después de su partida sus palabras aún resonaban en mis oídos como una vieja melodía aprendida…fue en ese instante cuando sorprendentemente me percaté que lo expresado por el joven no formaba parte alguna del los párrafos del libreto de la obra.


[1] Evangelio de Juan 14:33.

[2] Evangelio de Juan 10:36.

[3] Evangelio de Juan 10:9.

[4] Evangelio de Juan 10:14.

[5] Evangelio de Marcos 14:61,62

[6] Evangelio de Juan 11:26.

[7] Evangelio de Juan 14: 15-17.

[8] Evangelio de Juan 18:37.

[9] Evangelio de Juan 14:24.

[10] Evangelio de Juan 10:38.

[11] Evangelio de Juan 15:13.

[12] Evangelio de Lucas 6:27-28.

[13] Evangelio de Mateo 5:1-12.

[14] Evangelio de Mateo 5: 19.

[15] Evangelio de Lucas 23:34.

[16] Apocalípsis 1:17,18.

[17] Evangelio de Juan 20:29.

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5 responses to this post.

  1. Posted by jpghanem on septiembre 13, 2010 at 12:09 pm

    Considero que la idea de entrevistar a uno de los personajes más determinantes en la historia de la humanidad es más que atractiva. Sin embargo creo que es necesario otorgarle un enfoque más actual y generar una intepretación de su palabra. Ubicar a Jesús en nuestra sociedad actual sería interesante. La construcción narrativa es impecable y te atrapa. Podrías cambiar la manera de estructurarlo para que las citas se integren más en tono de conversación y diálogo. La entrada a la entrevista cumple con el objetivo de enganchar al lector, por ahí vas por buen camino. El título es corto y efectivo.

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  2. La historia me parece sumamente creativa, a momentos me siento situado en una de las butacas contiguas a la de la narradora. Me gustó mucho la forma en que se detalla cada una de las características del personaje donde nos damos cuenta que es Jesús. Una manera sumamente interesante de abordar el tema pero me gustó porque me hizo sonreir a momentos de imaginar todo lo que ocurría.

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  3. Me gusto mucho como es que relacionaste todas estas partes de la Biblia con tu entrevista, en verdad felicidades muy buen trabajo! en ocasiones me hizo reirme un poco pues me imaginaba estando ahí presente al momento de la entrevista. Me gusto mucho como formaste toda la entrevista y como es que la narraste.

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  4. Posted by Eduardo on diciembre 8, 2010 at 4:15 pm

    El artículo tiene una excelente idea a la base: presentar a Jesús de Nazaret haciendo un casting para su propia vida.
    La narración está muy bien realizada: su prosa atrapa.
    Por otra parte, en relación a las palabras de Jesús, en vez de incorporar trozos de los evangelios me hubiese gustado más que “interpretaras” sus propias palabras hoy, lo cual sin duda representa el verdadero reto.
    ¡Felicitaciones!

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    • Posted by fantasmadecanterville77 on diciembre 8, 2010 at 5:13 pm

      Doctor Eduardo, si tiene mucha razón, creo que interpretar las palabras de Jesús e introducirlas en el contexto actual sería muy interesante para ver la reacción del público, pues en los Evangelios, tienen un lenguaje más antiguo que resalta mucho en la historia, y es probable que si se actualizan o se presentan de manera mas coloquial la historia tendría mucho más suspenso. Muchas gracias por sus felicitaciones y me dio muchísimo gusto que le agradó el cuento, es de las pocas personas que comprenden al personaje principal ( Jesús) y espero mantenerme en contacto con usted.
      Gracias.
      Saludos. Mayte Lara.

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