Información sobre violencia: ¿Publicar o no publicar? ¿Cómo informar?


Debate en torno a las políticas editoriales de ciertos diarios sensacionalistas

Por Juan Pablo Ganem

¿En dónde está la polémica: informar o no informar, cómo informar acerca de temas tan delicados, trabajo periodístico o morbo comercial? Es responsabilidad de los periodistas informar acerca del panorama de México en torno a los problemas del narcotráfico y la violencia. El conflicto comienza cuando hablamos de maneras o políticas de informar y publicar, es ahí cuando es difícil alejarse del morbo.

El 24 de agosto de 2010 se presentó un debate en Twitter, donde Mauricio Meschoulam (académico de Universidad Iberoamericana) aporta datos científicos sustentados y que afirman el efecto psicológico que produce en las audiencias, la exposición a contenidos mediáticos de carácter violento. Además menciona el dilema que se genera entre la libertad de expresión de los medios y la posible reproducción de la propaganda terrorista a través de los mismos medios. ¿Hasta dónde es permitida la libertad de expresión en términos de noticia veraz y objetiva?

Es imprescindible analizar la definición de libertad de expresión estipulada en el artículo 6o de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden público”. ¿Acaso no es una perturbación al orden público generar pánico y terror en la población? ¿No es la publicación de fotos de ejecutados y asesinados una falta a la moral? Probablemente los cuerpos son de personas que alguna vez formaron parte de una familia, entonces el publicarlas en teoría representaría un daño a terceros o me equivoco. La ley es clara y en este caso los estudios arrojados por la Psicología la refuerzan.

Sería erróneo sólo considerar dos perspectivas en torno al tema. La pluralidad en el periodismo debe ser una realidad y por consiguiente  es necesario presentar las opiniones de otros profesionales de la comunicación. A continuación presento algunas reflexiones realizadas el 23 de agosto de 2010 en Agenda Pública, programa de Foro TV. Los participantes fueron el conductor José Carreño, la co-conductora Gabriela Warkentin y Fabiola Guarneros subdirectora editorial del periódico Excélsior (quien el 22 de agosto había iniciado el debate tras las publicación de las fotos de los colgados en Cuernavaca, Morelos).

La postura del periódico Excélsior es clara: no publicar las imágenes de asesinatos y mutilaciones relacionadas con el crimen organizado y el narcotráfico, ya que consideran que al hacerlo se le otorga un espacio de expresión a los propios criminales. Para Fabiola Guarneros publicar este tipo de imágenes significa actuar como colaboradores de las bandas o cárteles: “si ellos escalan la violencia, ¿nosotros debemos escalar hacia más terror? (Fabiola Guarneros en Cultura de la Legalidad: ). Por otro lado José Carreño presenta la opinión de un participante del debate en Twitter, que cuestiona si los medios tienen poder de decisión sobre lo que el público quiere o no quiere ver. Ante esta postura Fabiola Guarneros responde que ellos informan a través de la nota escrita y dejan que cada quien si quiere ver las imágenes las busque por su propia cuenta.  En este punto Gabriela Warkentin hace énfasis en el creciente sadismo de estas imágenes, dejando en segundo plano si existe un  público al que le interesen.

Después Carreño y Warkentin hablan de una división de audiencias: aquellos que leen los periódicos serios son quienes poseen la capacidad de tomar decisiones en la sociedad, y los otros son las clases populares que se entretienen con los tabloides. ¿Dónde queda el papel de la sociedad o audiencia ante esta problemática?

La sociedad debe imponer un “hasta aquí”, porque finalmente ellos son los consumidores y están en su derecho de exigir cambios en la manera en que se les informa, en el programa se presenta el caso de Colombia y se afirma que este tipo de publicaciones producen efectos negativos en el público, se confirma lo que planteaba Mauricio Meschoulam en el debate realizado en Twitter.

Las aportaciones de la discusión en Agenda Pública de Foro Tv podemos constatar la división de audiencias, así pudimos entender como está segmentado el mercado de acuerdo a la división entre periódicos serios y tablodies, sin embargo creo que sería necesario profundizar más en por qué es que las clases populares recurren más a la segunda categoría en busca de noticias sensacionalistas o amarillistas, posiblemente fundamentarlo con estudios de campo y teóricos previamente realizados o ya existentes.  Una vez que se conozca el origen de estas preferencias es posible darle un giro  a la manera de informar, realizando textos objetivos pero a la vez accesibles acerca de las implicaciones económicas , políticas y culturales del problema del narcotráfico en nuestro país. La idea es dotar de entendimiento y conocimiento profundo a las clases populares, que entiendan el cómo y el por qué se ha aumentado la violencia relacionada con el crimen organizado.

La otra cara de la moneda está del lado del vendedor y dueño de la producción de contenidos mediáticos (los propios periódicos). Sería muy  enriquecedor  un estudio minucioso acerca de las estrategias de los tabloides, saber cuánto producen y venden este tipo de diarios y cómo es que funcionan sus porcesos editoriales. Es prudente exigir una explicación en torno a qué valor posee este tipo de periodismo, ¿acaso es necesario? o podemos prescindir de él.

Finalmente creo que existe otra variente implicada en el debate, ¿qué hacer con las presiones de los propios grupos criminales a los medios y responsables editoriales? Es aquí cuando entra la labor de los periodistas, profesionales y académicos de la comunicación. Una posible respuesta es la creación de organizaciones en defensa del periodista y editor, presionar a través de campañas a la autoridades pertinentes a qué respondan ante las agresiones y amenazas que sufren los periodistas día con día. La inciativa debe provenir de la gente inmersa en el medio, como lo son Gabriela Warkentin y José Carreño. El papel de los estudiantes en este proceso también debería ser considerado fundamental, los académicos tienen que ser la conexión entre estudiantes y medios, ellos son quiénes deberían dar espacios de dscusión y fomento a los jóvenes, o no se la viven diciendo en una frae tan trillada que “nosotros somos el futuro de México”, conjuntemos esfuerzos para convertir ese futuro en presente.

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